Construyendo la Civilización Planetaria

La tierra es un solo país y la Humanidad sus ciudadanos (Bahá'u'lláh) *** Sé el cambio que quieres ver en el mundo (Mahatma Gandhi) *** Dormía y soñé que la vida era alegría, me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría (Rabindranath Tagore)

viernes, 4 de abril de 2014


BUTÁN, UN CIELO QUE TOCÓ LA TIERRA
por Haleh Maniei 
Bután significa tierras altas en sánscrito y en el lenguaje local, tierra del dragón.

Es un país muy pequeño con apenas 47.000 km² de superficie, aún mas chico que la provincia de Jujuy en el norte de Argentina, pero con un gran espíritu que lo hace único en el mundo.
En 2008 se instauró la democracia siendo una de las más jóvenes del mundo y su economía se encuentra entre las más pequeñas. Viven de la agricultura y la ganadería de subsistencia. Arroz, maíz, trigo, hortalizas, ganado vacuno y yaks son sus principales fuentes de vida.
Un dato curioso es que se sitúan en el octavo puesto dentro de los países más felices del mundo por detrás de Dinamarca, Suiza, Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia y Suecia, y es el único de entre todos ellos que posee un PIB realmente bajo. 


Pero lo distintivo es que lo verdaderamente se mide allí es la felicidad interior bruta (FIB), es decir, trabajan por y para aumentar la felicidad de sus habitantes. El eje principal de su desarrollo está puesto en bienestar integral humano y no el crecimiento económico.
Buscan el equilibrio entre la felicidad personal y la global, ya que comprenden que aquella solo se encuentra buscando servir al entorno. A ellos les importa mucho el avance científico y el progreso material también, pero sin dejar de lado sus tradiciones.
La religión más extendida es el budismo, con un 76% aproximandamente de la población, seguida por el hinduismo con casi el 25%.

Otro punto a destacar es que hoy Bután es el número uno en materia de agricultura ecológica, libre de agrotóxicos. Se prevee que en el 2020 la totalidad de sus productos agrícolas estarán libres de pesticidas.
La utopía de un país ideal que hasta hace poco solo en los sueños podiamos visitar, se perfila aquí como real.
Las dinámicas retroalimentativas entre la economía social, la felicidad y el bien común circulan en ese país que está entre cielo y tierra, su realidad no es la suma de butanenses sino las relaciones sociales y humanas que crean un todo que contiene las partes, y a la vez las supera ampliamente.
Y esto no puede ser sino a través de la manifestación de valores espirituales universales como solidaridad, empatía, compasión, amor al prójimo y la certeza de que el bien de uno se percibe buscando el bien de todos.
El año pasado en la cumbre de Río +20 el presidente de Uruguay Pepe Mujíca manifestó su visión sobre éste tema: lo que importa es la felicidad y no el crecimiento económico. ¿Seremos capaces de traer el cielo a la tierra en América Latina?

¡Bután lo logró!




Publicado por CONSTRUYENDO en 23:04 1 comentario:
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Etiquetas: ambiental, derechos humanos, desarrollo sostenible



I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS

3. La contaminación atmosférica

La contaminación del aire es producida por toda una serie de sustancias extrañas que contiene y que son producidas por las actividades de los seres humanos: el humo de las industrias, los gases de los automóviles, los sistemas de calefacción, la mezcla de sustancia como los óxidos de azufre y de nitrógeno, de los hidrocarburos y las partículas en suspensión.
Este tipo de contaminación, que no es otra cosa que la intoxicación del aire, afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente en las grandes ciudades. A ello se añaden los 2.000 productos químico-gaseosos arrojados a la atmósfera (millones de toneladas cada año), siendo los más abundantes el dióxido de carbono procedente de la quema de masas forestales y el dióxido de azufre que emite la combustión de los motores. En las grandes ciudades, los automóviles son responsables de la mitad de la intoxicación del aire, y la principal causa de la niebla sucia de las ciudades llamada “esmog”, ya que durante la combustión, la mezcla de nitrógeno y oxígeno se transforma en óxido de nitrógeno, principal ingrediente del esmog.
Lo cierto es que en los últimos cuarenta años, un “caldo de bruja” configura una grave y preocupante agresión contra la vida en el planeta y tiene efectos negativos sobre:
• La salud de los seres humanos: afecciones en el aparato respiratorio, el aparato cardiovascular, enfermedades cancerosas. Las estadísticas revelan que el cáncer de laringe y de pulmón es mayor en las grandes ciudades que en el campo.
• Los monumentos históricos dañados, especialmente por los compuestos de azufre que hay en la atmósfera.
• El clima, afectando de manera especial la protección estratosférica de ozono y provocando el efecto invernadero. A ello contribuye reteniendo el calor de la Tierra, el dióxido de carbono, el metano, los óxidos de nitrógeno y el vapor de agua.
La lluvia ácida es otra forma de contaminación atmosférica. La contaminación que se produce en un lugar puede caer en la lluvia en otro más o menos alejado afectando la vegetación. En algunos casos, ha producido la muerte de bosques enteros

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Etiquetas: ambiental

jueves, 3 de abril de 2014




I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS

2. El problema del agua
No se trata solo del problema de casi 3.000 millones de personas de unos 80 países, que carecen de agua no contaminada por microorganismos patógenos, sino de que, ya entrados en la segunda década del siglo xxi –como ha advertido la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en un documento publicado en 1992– la escasez de agua será el principal problema ecológico y político que enfrentará la humanidad. Conviene recordar que, si bien el agua es abundante en el planeta, solo el 0,65% del total del agua es directamente utilizable. La posibilidad de recursos hídricos no convencionales, como son las aguas recicladas y las aguas desaladas, no constituye un aporte global significativo, pero ayuda a cubrir las necesidades de agua en determinadas zonas.
Los ríos y lagos se enferman y las aguas subterráneas se contaminan. Si bien las causas de la contaminación del agua son diversas y de variada naturaleza, se pueden distinguir cinco causas principales:
• Vertido de aguas residuales urbanas, cuando no se hace el tratamiento de esas aguas y se vierte directamente a la cuenca de los ríos, al mar o a los lagos.
• Contaminación producida por la industria (minería, metalurgia, papeleras, siderurgia).
• Contaminación de origen agrícola, especialmente por restos de abonos, plaguicidas, pesticidas y herbicidas. Los fosfatos y nitratos que arrastran las aguas contaminadas constituyen un riesgo para el consumo humano.
• Contaminación térmica, provocada por el aumento de la temperatura del agua producida generalmente por la refrigeración de las centrales térmicas y nucleares.
• Proceso de eutrofización a causa del vertido de residuos, fertilizantes químicos, aguas negras o servidas y otros materiales que proporcionan un excesivo aporte de nutrientes a los seres vivos que están en el agua.
También se muere el mar, como decía poéticamente García Lorca, pero que hoy es una trágica realidad, por siete “plagas” que deterioran los mares:
• El vertido de desperdicios urbanos e industriales sin un adecuado sistema de depuración.
• El petróleo y otros hidrocarburos volcados al mar. La explosión de un pozo de petróleo en el Golfo de México fue una catástrofe que conmovió a buena parte de la población mundial.
• Las agresiones mecánicas: pesca con dinamita, dragado de puertos que vierten a los mares millones de toneladas de metales pesados y compuestos clorados.
• Contaminantes físicos, especialmente plásticos.
• Contaminación térmica (agua caliente que se vuelca al mar).
• Contaminación radioactiva.
• Diversos productos químicos (detergentes, abonos y toneladas de fosfatos e hidratos que se vuelcan al mar proveniente de erosiones agrícolas).

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Etiquetas: ambiental

miércoles, 2 de abril de 2014





"La Disminución del consumo como factor sinérgico en la revisión de la crisis ambiental"



por Lucio Capalbo

Libro: Expresión Social de la Conciencia Planetaria
Ediciones CICCUS


El presente trabajo describe los diversos factores antrópicos generadores de impacto ambiental negativo, tanto en forma individual como en su interrelación. Se centra luego en el consumo, como factor de máxima relevancia y propone un modelo alternativo de reducción global del mismo con redistribución del ingreso, esbozando algunas pautas para alcanzarlo.
1. Introducción
Si nos preguntáramos acerca de la magnitud y alcance de la crisis ambiental, podríamos proponer tres categorías conceptuales para enmarcar una posible respuesta:
a) La crisis es perturbadora para la vida, empeorando las condiciones de amplias poblaciones, pero sin amenazar la continuidad de la especie humana en su conjunto
b) La crisis perturba profundamente el ecosistema planetario, el cual será capaz, sin embargo, de reestablecer su homeostasis, aunque su nuevo estado de equilibrio, excluirá a la especie humana
c) La crisis acabará destruyendo integralmente el ecosistema planetario, pasando la Tierra a ser un planeta desierto, desprovisto de vida, tal como se la define hoy.
Las opciones b y c son altamente angustiantes, pero la “a” no deja de ser preocupante, porque cuando se dice “empeorando las condiciones de amplias poblaciones”, aunque la especie humana en su conjunto subsista, muchas personas sufrirán, enfermarán, y morirán.
Es oportuno recordar que el Fondo de Población de las Naciones Unidas preveía, hace ya varios años, unos ochocientos millones de refugiados ambientales, sólo en las primeras décadas del siglo XXI (1)

Aunque ciertamente la magnitud y complejidad de la cuestión planteada hace que nadie esté en condiciones de dar una respuesta taxativa, es interesante tomar en cuenta un estudio realizado por la Universidad de Stanford, que indica que nuestra especie está utilizando actualmente, ya sea en forma directa o indirecta, el 25 % del “Producto Neto Primario”, es decir de toda la energía disponible para cualquier especie que no sea capaz de fotosíntesis (exoenergía).
Esto implica que, como límite teórico, sólo son posibles dos duplicaciones más de la actividad humana, lo que al ritmo actual de crecimiento del uso de recursos, se alcanzaría en dos o tres generaciones. Obviamente, este es un límite teórico, ya que mucho antes que eso, el ecosistema mundial colapsaría, por estrangulamiento de las cadenas tróficas en el contexto de biodiversidad decreciente.
Otro dato interesante es que, desde una perspectiva del agotamiento de los recursos, ya hoy, si se extrapolaran los valores de consumo de los paises materialmente desarrollados (normalmente conocidos como desarrollados a secas, adjetivación a la que no suscribimos) a toda la población mundial, muchos de dichos recursos desaparecerían en brevísimo tiempo. Así, los Estados Unidos de Norteamérica, con menos del 5 % de la población mundial, consumen el 33 % del cobre del planeta. Si todos consumiéramos cobre a ese nivel, harían falta unos 7 planetas Tierra para proveer
ese metal.
Hay dos consideraciones a tomar en cuenta en relación con los problemas ambientales: 1) La mayoría de los indicadores de deterioro ambiental, crecen en modo exponencial, es decir, acelerado. La cantidad de basura producida, la superficie desertificada o la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, por citar sólo algunos ejemplos, han venido siguiendo esa ley. Para comprender en modo intuitivo como opera una función exponencial, es oportuno el ejemplo del estanque (4). En un estanque flota una planta acuática. La superficie del estanque es tal que se necesita un millón de aquellas para cubrirla totalmente. La planta se reproduce, duplicando su población a diario. Un simple
cálculo muestra que se necesitan tan sólo veinte días, para cubrir el estanque, es decir, superar el millón (2 exp 20 = 1 048 576) Pero lo interesante del ejemplo es que si un observador desprevenido pasara por nuestro
escenario el día diez y nueve, al ver el estanque mitad cubierto, mitad vacío, podría erróneamente pensar que aún faltan si no otros diez y nueve, al menos varios días más para cubrirlo.
Muchos de los problemas ambientales, que han ido incrementándose sostenidamente en las últimas décadas, podrían estar hoy en una especie de “día diez y nueve”, es decir, al borde de alcanzar una saturación, o umbral crítico.
Solo baste considerar, como indicador final del deterioro ambiental, que a inicios del siglo XX se perdía una especie anual, en 1950, unas seis, en 1975, cuatrocientas, en 1990, uns ochomil, y en 2000, cincuentamil especies por año (5)
2) La segunda consideración es que los problemas ambientales no pueden ser considerados en modo aislado, ya que están interrelacionados en una compleja red causal, en la que aparecen lazos de retroalimentación.
En ese sentido, el abordaje clásico que se utiliza dentro del modelo de desarrollo hegemónico de corte mecanicista, lineal y fragmentario, es inadecuado para abordar la problemática ambiental.
Por ejemplo, la liberación de gases de invernadero, como el CO2, es responsable del calentamiento global.
Por otra parte, la liberación de clorofluorocarbonos (CFCs) lo es de la destrucción del ozono estratosférico.
Hasta aquí, ambos problemas aparecen como separados.
Sin embargo, los CFCs, son ellos mismos poderosos termoactivos, contribuyendo también al calentamiento global.
Pero además, la destrucción del O3, aumenta el pasaje de radiación ultravioleta (UV). Esta mayor incidencia de radiación UV está afectando y modificando poblaciones de fitoplancton, reduciendo la capacidad de absorción de dióxido de los océanos. He aquí un primer vínculo entre destrucción del ozono y efecto invernadero.
Consideremos otro gas de invernadero, el metano (CH4). Si como se prevé, el efecto invernadero está comenzando a provocar el derretimiento de hielos continentales (6), estos hielos liberarían al licuarse, metano atrapado en ellos, retroalimentando el proceso (7).
A su vez, la suba del nivel del mar implicaría la destrucción de franjas costeras cultivables, promoviendo la tala de bosques eventualmente jóvenes y fijadores de carbono (8) y disminuyendo así otro sistema terrestre de reabsorción del CO2.
Son muchísimos los lazos y vínculos entre “diversos” problemas ambientales, incluyendo sus conexiones con problemáticas sociales y culturales, tales como el aumento de la pobreza, la migración a las ciudades o la transculturación.
Estas dos consideraciones hacen que debamos revisar los abordajes, en general fragmentarios e incompletos, que pueden hacerse para realizar pronósticos en relación con la cuestión ambiental.
Aunque no dispongamos de una prueba taxativa (en muchos marcos epistémicos dichas pruebas sencillamente no existen), hay indicios suficientes para aplicar el principio precautorio y, asumiendo que la máxima gravedad de la crisis es altamente probable, actuar enérgicamente e inmediatamente como si tuviéramos la certeza.
En otras palabras, no es necesario “probar” la proximidad del extremo de la muerte y desintegración total del superorganismo planetario, -por utilizar un concepto “gaiano” (9)- para comenzar a actuar.
Pero esta acción, debe dirigirse a las dinámicas generativas del impacto ambiental negativo, y no meramente a los síntomas.
Esto llevará, muy probablemente, a un profundo pero necesario cuestionamiento del modelo de desarrollo hegemónico, de neto corte economicista.
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Etiquetas: ambiental, social



I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS


En este capítulo queremos ceñirnos a tratar todo lo referente a los estragos ecológicos de la globalización. Sin embargo, como ya explicamos en la introducción, desde sus inicios, el capitalismo, por su intrínseca deshumanización, resultó un depredador de la naturaleza. Ahora, con el proceso de globalización, acentuando esos rasgos, nos ha llevado al umbral mismo de la catástrofe ecológica, responsabilidad que también cabe a los países socialistas industrializados, apoyados en el mismo modelo productivista y depredador, fundamentado en el mito del crecimiento y el desarrollo, en el culto al productivismo y la adicción al consumo.
Presentamos una visión sintética de los problemas ecológicos, en cada uno de los aspectos en que se manifiestan los estragos.
1. La pérdida de tierras cultivables, la degradaciónde los suelos y el proceso de desertización
Se ha calculado que existen en nuestro planeta 13.000 millones de hectáreas; de ellas el 11% son tierras fértiles cultivables y el 24%, potencialmente cultivables. La desertización progresiva de vastas áreas del planeta constituye uno de los grandes problemas ecológicos que afronta la humanidad desde mediados del siglo xx, aunque el problema de la degradación de los suelos es de muy vieja data.
Ahora bien, una serie de factores ha contribuido en estos últimos cincuenta años a la pérdida de tierras cultivables, la degradación de los suelos y la desertización. Aunque faltan estudios más fidedignos (como se advirtió en la Cumbre de la Tierra, Río 1992), existen algunos datos bien significativos:
• Cada año se vuelven inútiles alrededor de 7 millones de hectáreas de suelo.
• Entre 1970 y 1990 se perdieron 450.000 millones de hectáreas de capa vegetal superior.
En la conferencia de Copenhague (diciembre 2009), al tratar el tema de la desertización, se señaló que el desierto de Gobi en China crece a un ritmo de 10.000 km2 al año. Situaciones similares se producen en Marruecos, Túnez y Libia.

En el informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de julio 1993 se presentó una conclusión alarmante acerca de la pérdida de los terrenos fértiles desde la década del 90 hasta el año 2015. Serían unas 140 millones de hectáreas, equivalentes a la extensión del territorio de Alaska.
Esta pérdida de suelos fértiles y la consecuente erosión de los mismos, se produce por la sobreexplotación de las tierras, por el sobrepastoreo y por la utilización de modos de irrigación que arrastran la capa fértil del suelo. En el caso de Egipto, el porcentaje de las tierras cultivables salinizadas es del 30%.
A todo ello, se añade a la pérdida de tierras laborables por urbanización (más de los dos tercios de la humanidad vive en zonas urbanizadas), la construcción de autopistas, caminos, aeropuertos, fábricas y centros comerciales.

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Etiquetas: ambiental

martes, 1 de abril de 2014




Los estragos ecológicos de la globalización


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS


Todo lo que le ocurre a la Tierra, le ocurrirá a los hijos de la Tierra.
El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo.
Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.
Noah Sealth

Pisa la Tierra con suavidad;
ella será tu tumba.
Proverbio sufí

El hombre no es un amo omnipotente del universo,
al que se le está permitido hacer con impunidad lo que
se le ocurra o lo que le convenga en el momento.
Vaclav Havel

Los mitos insustentables del desarrollo económico y el progreso
material y la des-espiritualización acelerada de la criatura humana ha traído a una encrucijada histórica sin precedentes.
Miguel Grinberg

Creo que la humanidad ha comprendido al fin que en la Tierra y en torno a ella existe un delicado equilibrio… que no debemos romper irreflexivamente en nuestra carrera desenfrenada por el camino del desarrollo tecnológico.
U Thant

No se trata de ser gratuitamente apocalíptico: lo que está en discusión es, sencillamente, la supervivencia de la humanidad.
Ignacio Ramonet

El capitalismo, en su fase actual expresada en la globalización neoliberal, no solo ha producido estragos sociales en la humanidad, sino también ha acelerado la destrucción del planeta, provocando un alerta rojo que todavía no ha tenido respuesta suficiente en los responsables políticos (especialmente de los países que más contaminan), ni en el conjunto de la población.
Aunque este trabajo está planteado en términos de los estragos ecológicos de la globalización, es con la revolución industrial que se inicia la agresión de la naturaleza. Y, de manera más acentuada, cuando el capitalismo en su intrínseca deshumanización (no hay en él ningún lugar para la solidaridad) evoluciona desde el capitalismo comercial hacia el capitalismo industrial, que crea las condiciones para una etapa colonialista como forma de pillaje y de conquista llevada a cabo por determinadas naciones europeas. Sin embargo, con el proceso de globalización, los estragos ecológicos se mundializan. El calentamiento global es buen ejemplo de ello, aunque no el único.
Durante siglos, casi todos los esfuerzos de los hombres estuvieron orientados a proteger al hombre del medio. Pero, en el transcurso de los siglos –tal como se ha dicho y repetido de diferentes maneras– el hombre se ha hecho “señor de su medio”, porque lo ha dominado y porque ha sido capaz de actuar transformadoramente sobre la naturaleza. Pero he aquí, que en esta conquista de la naturaleza, el hombre ha empleado muchas y muy variadas formas, algunas de las cuales han sido extremadamente dañinas para el equilibrio ecológico. Por eso, hoy ya no se trata de proteger al hombre de su medio, sino el desafío que hoy confrontamos es el de proteger el medio ambiente del hombre. El medio es, como lo dice Commoner, “el hogar creado en la tierra por los seres vivos para los seres vivos”. La tierra es nuestra casa, el hogar común de la humanidad. Y este hogar común está acechado de peligros que no pueden controlarse localmente, ni siquiera a nivel de un Estado, tales como el efecto invernadero, el deterioro de la capa de ozono, las alteraciones climáticas… son problemas que no tienen frontera. Hay que resolverlos a escala planetaria. Los problemas ecológicos son complejos e interdependientes y todos ellos se dan en esa pequeñísima mota del espacio cósmico que es nuestra nave espacial tierra. Ahora bien, si la Biosfera –la esfera de la vida en donde está el hábitat del hombre– es agredida hasta los límites de sus capacidades, agredimos la vida de la humanidad en su conjunto. No se trata tan solo –como suele decirse– de salvar las focas y las ballenas, tenemos que salvar la humanidad.

Actuamos como si no supiésemos que tenemos una sola tierra para la permanencia y el desarrollo de la vida. Desde el último tercio del siglo xx, hemos contaminado todo el planeta: la agresión ha ido más allá de la superficie terrestre, alterando la plataforma subcontinental, el fondo de los océanos y el espacio extraterrestre, deteriorando la capa de ozono que nos protege. Desde las grandes ciudades hasta la lejana Antártida, donde los tejidos adiposos de los animales muestran cantidades apreciables de los compuestos orgánicos utilizados en los plaguicidas; desde el plancton en el fondo del mar hasta la capa de ozono que nos protege de las radiaciones ultravioletas. Hemos destruido diferentes especies animales, arrasado miles de hectáreas de bosques; los desiertos ya ocupan 120 millones de hectáreas; el efecto invernadero afecta a todas las manifestaciones vitales del planeta… Y en esta nave espacial, mientras agotamos los recursos disponibles, la población sigue creciendo. La destrucción alcanza dimensiones planetarias. Necesitamos tener conciencia –y actuar en consecuencia– de que los problemas de conservación de la naturaleza son problemas planetarios, en el sentido de que nos afectan a todos. Tenemos que actuar en nuestra cotidianeidad con todo lo que está a nuestro alcance, pero los problemas tienen tal magnitud que necesitan de una acción colectiva de dimensiones planetarias. Los desequilibrios actuales tienen dimensión planetaria. Ya lo había intuido A. Stephane, quien, con un no oculto acento freudiano, ha llamado a este proceso de deterioro ambiental, la fecalización o analidad cósmicas. René Dumont, por su parte, afirma que estamos en pleno Apocalipsis y que no tenemos otra alternativa que elegir entre la utopía o la muerte. Para algunos esta afirmación es catastrofista; lamentablemente, la agresión que sufre la biosfera no tiene precedentes en la historia de la humanidad, por la gravedad de los problemas que ha creado y por la dimensión planetaria de los mismos.
¿Por qué y cómo hemos llegado a esto?, ¿qué estamos haciendo los seres humanos sobre la tierra?, ¿qué hacemos con nuestra madre tierra que nos da cobijo y alimento?... Si somos capaces de dar respuesta a estas cuestiones y analizar críticamente las causas por las que hemos llegado a esta situación, estaremos en mejores condiciones para encontrar salida a estos problemas.
Conviene que nos detengamos a pensar, para mejor situarnos en la problemática del mundo actual y en las responsabilidades que a todos nos concierne, que los más grandes peligros que acechan a los seres humanos a finales del siglo xx –el riesgo de un desastre ecológico o de una catástrofe nuclear– proceden de la actividad humana. El deterioro del medio ambiente ha puesto de relieve, como gustaba decir al novelista Hal Barland, que “el hombre es el más ingenioso de los animales depredadores”, o lo que es lo mismo, agregamos nosotros, el más depredador de los animales. Actuamos sobre la naturaleza de manera depredadora, pues no lo hacemos para vivir, sino para consumir, transformando al consumo en un acto neurótico dirigido por el marketing o, si se quiere expresarlo de otro modo, a través del coqueteo de la publicidad y la propaganda. De este modo, los seres humanos atrapados por la santa trinidad del dinero, el consumo y el estatus, se engañan al gastar sus energías para tener más: dinero, riqueza, éxito, figuración. Pero sus vidas carecen de sentido.
Es bien sabido que los recursos del planeta no son ilimitados. Sabemos también que la llamada explosión demográfica ha sido otro factor que ha contribuido a la degradación del medio ambiente. A ello se añade el derroche consumista en los países desarrollados económicamente. La consigna en esas sociedades se resume en lo siguiente: consumir con opulencia para dinamizar el mercado y el tener cosas símbolos de estatus social o, lo que es lo mismo, de éxito en la vida.
Un aspecto particular de la perversidad de la lógica de las sociedades industrializadas –se llamen capitalistas o socialistas–, es producir para la expansión del mercado y que el país se constituya en una potencia dentro del concierto de las naciones. Basta pensar en los que, en los últimos años, se llaman “potencias emergentes”: China, India, Brasil.
Este modelo de crecimiento ha llevado a una situación límite. “El hombre va camino a envenenar toda la tierra sin dejar ningún posible refugio para una reserva de vida y salud. La degradación del medio ambiente se ha convertido en uno de los fenómenos esenciales de nuestra civilización. La humanidad se autodestruye”.1 Estamos hiriendo de muerte a nuestra madre tierra y este matricidio llega hasta el final, será el suicidio de la especie humana. Al hacerlo se patentiza nuestra irresponsabilidad social en la doble condición de verdugos y de víctimas: en un caso, porque deterioramos el ambiente –nuestro propio hábitat–; en el otro, porque no nos rebelamos ante la absurda destrucción del entorno en que vivimos. Resulta en verdad sorprendente la irresponsabilidad de la que estamos haciendo gala, poniendo en peligro la nave-tierra en que vivimos.

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lunes, 31 de marzo de 2014

 
 


Fomentando un cambio en el
mundo contemporáneo

Nuevos Paradigmas Científicos para
el Cambio

por Erwin Lazlo
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS

La información

En las últimas décadas, otro factor vino a aclarar aquello que es fundamental para el universo: la información. Solíamos pensar que la información es algo producido por los humanos cuando piensan y se comunican. Pero, tal como lo percibimos ahora, es un concepto más fundamental. La información existe en la naturaleza; de hecho, el mundo tal como lo conocemos, ciertamente no podría existir sin información.
Hemos visto que nuestro universo es uno más entre trillones de posibles universos, entre los cuales solo un puñado podría albergar vida (los demás son materialmente incapaces de generar el tipo de sistema complejo que denominamos viviente). Pero, ¿en qué consiste la diferencia entre nuestro universo –apto para el desarrollo de vida– y las miríadas de otros que podrían existir y que, tal vez, de hecho, existen? La respuesta es la información. La energía es el hardware del universo; mientras que la información es el software. El hardware por sí solo es inerte, es “tonto”; una computadora sin software no puede hacer nada. La información es la que establece las leyes de la naturaleza, decide el tamaño y la interacción de las partículas elementales y los valores de los campos y fuerzas universales. Además, la información especifica el modo en que el universo “trabaja”.
El universo trabaja de manera notoriamente informada. Permite que las partículas se transformen en átomos; los átomos en estrellas y sistemas estelares y, al interior de las estrellas, transforma átomos simples –como el hidrógeno– en otros progresivamente más complejos, tales como el helio, el berilio, el carbono y otros. Ellos constituyen los ladrillos de toda la vida presente en la Tierra. La vida ha evolucionado en la Tierra desde compuestos moleculares básicos hasta organismos unicelulares, y posteriormente, hasta especies multicelulares complejas e integradas. Los humanos constituimos la especie multicelular más compleja que evolucionó hasta el presente.
La evolución del hidrógeno al “homo” no es consecuencia del movimiento mecánico de una materia inerte en el espacio vacío. Es de una complejidad infinita, asombrosamente ajustada, resultado de una transferencia constante y efectiva de información entre todo aquello que evoluciona.
Esta visión de la ciencia es verdaderamente importante para nuestra vida y nuestro futuro. Si el mundo entero está informado e interconectado, nosotros, los humanos, seremos una parte informada e interconectada del mismo. Tal como lo planteara el novelista y filósofo Arthur Koestler, somos “holones”, es decir, totalidades orgánicas que constituyen las partes orgánicas de otras totalidades. Esto significa que cualquier acción sobre la Tierra afecta a toda la familia humana y a la red de la vida de la que forma parte. A la inversa, todo lo que le sucede a la familia humana y a la biósfera, nos afecta a usted y a mí y a todas las personas en el planeta.
No somos independientes, y el mundo no es un conjunto de materia inerte que se mueve mecánicamente en el espacio vacío. Somos una parte orgánica de cada uno de los demás, así como de la naturaleza y del cosmos. Más vale que aprendamos a actuar responsablemente porque, de no hacerlo, podremos destruir íntegramente las totalidades de las cuales depende nuestra vida. Una especie conciente ya no está totalmente sujeta a las leyes de la selección natural. Puede cometer errores, y no siempre el precio se paga en forma inmediata. O puede fallar en su percepción acerca de la naturaleza fundamental del universo y desarrollar un concepto erróneo de la información, o fallar en la percepción de su rol fundamental. Puede no percibir su dependencia respecto de la naturaleza ni sus conecciones con ésta. Con su visión errónea del mundo puede dañar e, incluso, destruir lo que la rodea. Para una especie conciente, vivir en un universo orgánicamente interconectado, y tener una comprensión cabal del mundo y de sus relaciones con él, no es simplemente una opción, sino la condición básica de su superviviencia.
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Miguel Grinberg
2 h
EL PLANETA ESTÁ “POCO PREPARADO” PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO, QUE AFECTA YA A TODOS LOS CONTINENTES Y OCÉANOS
Los efectos del cambio climático ya están presentes en todos los continentes y en los océanos, y se están produciendo desde los trópicos hasta los polos, desde las islas pequeñas hasta los grandes continentes y desde los países más ricos hasta los más pobres, pero el mundo, en muchos casos, está “poco preparado” para afrontar sus riesgos.
Así se desprende del informe ‘Impacto, adaptación y vulnerabilidad’ del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dado a conocer este lunes desde Yokohama (Japón) después de varios días de reuniones en esta ciudad nipona.
No obstante, el informe, en el que participaron 309 autores principales coordinadores, autores principales y editores-revisores procedentes de 70 países, que, a su vez, solicitaron la ayuda de 436 expertos y 1.729 revisores expertos y gubernamentales, concluye que es posible luchar contra esos riesgos, aunque serán difíciles de controlar con niveles elevados de calentamiento.
El trabajo subraya que responder al cambio climático supone tomar decisiones sobre los riesgos en un mundo cambiante y que la naturaleza de los riesgos del cambio climático está “cada vez más clara, aunque el cambio climático también seguirá dando sorpresas”.
Vicente Barros, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, recalcó que “vivimos en una época en la que el cambio climático está causado por el hombre” y que, “en muchos casos, no estamos preparados para los riesgos relacionados con el clima a los que ya nos enfrentamos. Invertir en una mejor preparación puede reportar dividendos en el presente y en el futuro”.
Chris Field, también copresidente del Grupo de Trabajo II, indicó que ya se está empezando a producir una adaptación para reducir los riesgos derivados del cambio climático, aunque se da más importancia a reaccionar ante fenómenos ya ocurridos que a prepararse para la evolución futura.
“La adaptación al cambio climático no es un programa exótico que no se haya intentado nunca. Los gobiernos, las empresas y las comunidades de todo el mundo están adquiriendo experiencias sobre la adaptación”, declaró Field, quien añadió que “esas experiencias constituyen el punto de partida para lograr adaptaciones más audaces y ambiciosas, que serán importantes a medida que continúen cambiando el clima y la sociedad”.
El informe destaca que los riesgos futuros del cambio climático dependerán en gran medida de cuánto cambie el clima en el porvenir y que si aumenta la magnitud del calentamiento, serán más probables consecuencias graves y generalizadas, que pueden ser inesperadas o irreversibles.
“Con niveles elevados de calentamiento por el aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero será difícil controlar los riesgos y aunque se invierta de manera significativa y continuada en la adaptación, nos encontraremos con limitaciones”, resaltó Field.
Así, los expertos han constatado impactos del cambio climático en la agricultura, la salud humana, los ecosistemas de la tierra y los océanos, el abastecimiento de agua y los medios de vida de algunas personas.
31/03/2014
EL PLANETA ESTÁ “POCO PREPARADO” PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO, QUE AFECTA YA A TODOS LOS CONTINENTES Y OCÉANOS

Los efectos del cambio climático ya están presentes en todos los continentes y en los océanos, y se están produciendo desde los trópicos hasta los polos, desde las islas pequeñas hasta los grandes continentes y desde los países más ricos hasta los más pobres, pero el mundo, en muchos casos, está “poco preparado” para afrontar sus riesgos.

Así se desprende del informe ‘Impacto, adaptación y vulnerabilidad’ del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dado a conocer este lunes desde Yokohama (Japón) después de varios días de reuniones en esta ciudad nipona.

No obstante, el informe, en el que participaron 309 autores principales coordinadores, autores principales y editores-revisores procedentes de 70 países, que, a su vez, solicitaron la ayuda de 436 expertos y 1.729 revisores expertos y gubernamentales, concluye que es posible luchar contra esos riesgos, aunque serán difíciles de controlar con niveles elevados de calentamiento.

El trabajo subraya que responder al cambio climático supone tomar decisiones sobre los riesgos en un mundo cambiante y que la naturaleza de los riesgos del cambio climático está “cada vez más clara, aunque el cambio climático también seguirá dando sorpresas”. 

Vicente Barros, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, recalcó que “vivimos en una época en la que el cambio climático está causado por el hombre” y que, “en muchos casos, no estamos preparados para los riesgos relacionados con el clima a los que ya nos enfrentamos. Invertir en una mejor preparación puede reportar dividendos en el presente y en el futuro”. 

Chris Field, también copresidente del Grupo de Trabajo II, indicó que ya se está empezando a producir una adaptación para reducir los riesgos derivados del cambio climático, aunque se da más importancia a reaccionar ante fenómenos ya ocurridos que a prepararse para la evolución futura. 

“La adaptación al cambio climático no es un programa exótico que no se haya intentado nunca. Los gobiernos, las empresas y las comunidades de todo el mundo están adquiriendo experiencias sobre la adaptación”, declaró Field, quien añadió que “esas experiencias constituyen el punto de partida para lograr adaptaciones más audaces y ambiciosas, que serán importantes a medida que continúen cambiando el clima y la sociedad”.

El informe destaca que los riesgos futuros del cambio climático dependerán en gran medida de cuánto cambie el clima en el porvenir y que si aumenta la magnitud del calentamiento, serán más probables consecuencias graves y generalizadas, que pueden ser inesperadas o irreversibles. 

“Con niveles elevados de calentamiento por el aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero será difícil controlar los riesgos y aunque se invierta de manera significativa y continuada en la adaptación, nos encontraremos con limitaciones”, resaltó Field. 

Así, los expertos han constatado impactos del cambio climático en la agricultura, la salud humana, los ecosistemas de la tierra y los océanos, el abastecimiento de agua y los medios de vida de algunas personas.

31/03/2014
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viernes, 28 de marzo de 2014



Fomentando un cambio en el
mundo contemporáneo
por Erwin Lazlo

Libro Decrecer con Equidad 


Ediciones 
CICCUS



I. Cambiar o no cambiar: ésa no es la cuestión

De vivir en nuestra época, Shakespeare le haría afirmar a Hamlet con más convicción que nunca: la cuestión es ser o no ser. Y estaría en lo cierto. Solo que su reflexión no sería en torno a la calavera sino que implicaría a la Tierra viva. ¿Podremos sobrevivir en este planeta o nos extinguiremos como los dinosaurios?
El hecho es que nos encontramos frente a un punto de inflexión. Todavía no sabemos qué es lo que vendrá, pero una cosa es segura: será distinto de lo conocido hasta el momento. No podemos continuar como hasta ahora.

Estamos destruyendo el tejido social. La inseguridad aumenta tanto en los países ricos como en los pobres. Y crece la propensión a recurrir al terrorismo y a la guerra. Uno de cada tres habitantes urbanos vive en barrios marginales, villas miseria o guetos urbanos; más de 900 millones pueden ser considerados habitantes de los barrios bajos. La brecha entre ricos-poderosos y pobres-marginales es cada vez mayor. El 80% de los productos domésticos pertenece a 1.000 millones de personas y el 20 % restante es compartido por 5.500 millones. El fundamentalismo islámico se está esparciendo en Medio Oriente, el fanatismo religioso aumenta en Estados Unidos y en todo el mundo, mientras que los neo-nazis y otros grupos extremistas emergen nuevamente en Europa. La producción de recursos esenciales –biológicos y materiales– ha mermado. Bosques, especies de peces y arrecifes de coral desaparecen a causa de los daños perpetrados; los suelos están agotados por el sobrecultivo y el uso de químicos; la diversidad se ve reducida a causa de la manipulación genética. Las reservas de agua potable disminuyen; más de la mitad de la población mundial enfrenta la escasez de agua. Y el cambio climático amenaza con convertir a la mayor parte del planeta en no apta para la producción de alimentos y vivienda.

De continuar de este modo, los nuevos patrones climáticos provocarán más sequía y huracanes, y traerán aparejado el fracaso de las cosechas además de la elevación del nivel del mar. Algunas áreas se verán expuestas a sequías, y otras padecerán inundaciones. Millones de personas deberán huir de las zonas más castigadas. La próxima conflagración no perdonará países ni poblaciones.

Cambiar o no cambiar no es la cuestión. Si queremos “ser”, debemos cambiar y, tarde o temprano, cambiaremos. La pregunta es, ¿cambiaremos a tiempo?

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jueves, 27 de marzo de 2014

Mitos más comunes sobre el consumo de alimentos orgánicos.

27 de marzo de 2014 a la(s) 20:11
Mitos más comunes sobre el consumo de alimentos orgánicos.

Algunos de estos se originan en creencias limitadas e ignorancia, pero sobre todo en hábitos de consumo. Mucho se afirma que los productos orgánicos: - Son carísimos. - Son muy difíciles de conseguir. - Son importados.

Por supuesto usted puede encontrar en tiendas gourmet, una lechuga orgánica francesa hasta a $50 pesos. Pero esto le muestra una pequeñísima parte de lo que es en realidad la producción orgánica.

Veamos de forma simple y breve, la diferencia entre la producción natural, orgánica y transgénica.

La natural es aquella que no utiliza tratamientos orgánicos. Su cultivo es más silvestre, espontáneo, casi sin cuidados. Se puede encontrar directamente con campesinos independientes. Inclusive en jardines de los vecinos, aquellos que tienen algunos frutos en árboles porque "solitos" se les han dado. Usualmente este tipo de siembra es para autoconsumo, no para producción masiva.

La orgánica es aquella que utiliza compostas, biofertilizantes, cultivo biointensivo, control natural de plagas, policultivo, y toda una serie de prácticas agroecológicas. Además de tener que contar con una o más certificaciones (normas de calidad), muy estrictas y costosas, usualmente provenientes de entidades extranjeras. Actualmente Wallmart es el distribuidor más grande de alimentos orgánicos, la mayoría son importados y de dudoso manejo justo para el productor. También son cada vez más populares las tiendas orgánicas, tanto de alimentos como de abarrotes, que se han convertido más en una moda elitista, ubicadas en colonias de clase media-alta. Su variedad es tanto nacional como importada.







El eslabón más relevante en la producción orgánica ética, es que existe un buen número de agricultores independientes, que se asocian para abrir mercados orgánicos itinerantes, lo cual permite consumir lo nacional, a precios accesibles. Se trata de productos limpios, agroecológicos, que no necesariamente tienen certificación orgánica, pero no por ello su calidad es menor. Lógicamente éstos no cuentan con la popularidad, publicidad ni mercadotecnia como los transgénicos y orgánicos.

La producción transgénica es la que emplea semillas genéticamente modificadas, fertilizantes químicos, plaguicidas tóxicos, monocultivos a gran escala para maximizar el rendimiento productivo. El sistema alimenticio mundial está basado en los transgénicos, desde hortalizas y frutos, hasta todo lo que podemos encontrar en las primeras estanterías de todos los supermercados.

Por supuesto sería formidable que hubiera en todos los mercados y supermercados alimentos naturales y orgánicos, a un precio justo y accesible para todos. Pero si eso aun no es una realidad, ¿qué hacemos? Aquí y ahora, porque no hay otro día. ¿Qué hacemos nosotros? Con lo que podemos y con lo que tenemos.

En primer lugar, asumir nuestra responsabilidad cuestionándonos lo siguiente: ¿Con qué frecuencia compro mis alimentos en el supermercado? ¿Con qué frecuencia compro mis alimentos en el mercado local, de mi barrio? ¿Qué cantidad de vegetales y frutas consumo? ¿Qué cantidad de alimentos procesados consumo?

Cada respuesta está ligada a la forma en la que usted contribuye al comportamiento, presente y futuro, de la producción transgénica y orgánica.

Vea en su alacena y refrigerador. Cuente cuántos alimentos procesados tiene: azúcar, sal, harina, pastas, dulces, galletas, pan, enlatados y envasados, sopas instantáneas, saborizantes, salsas, botanas (cacahuates, frituras, palomitas,etc), refrescos, jugos, licores. Además de los embutidos, congelados y lácteos (yogourt, cremas, mantequilla, margarina). Sólo con el consumo de éstos alimentos, que son algunos de los más comunes en cualquier hogar, contribuye a la producción transgénica. Está de más mencionar los daños a su salud, que en últimas es lo más importante y grave. Usted podría hacer el ejercicio, un solo mes, de dejar de comprar los principales alimentos procesados que consume. Y destinar ese dinero a comprar solo frutas y verduras orgánicas. Aun siendo poco lo que haya podido comprar, le estará haciendo un enorme favor a su organismo, dándole de comer más vitaminas y minerales que las hortalizas transgénicas no tienen, además de sus pesticidas tóxicos. Es probable que no encuentre en su localidad un mercado orgánico, para ello en el peor de los casos está Wallmart. Ciertamente no se surtirá de toda la variedad que suele comer, para ello está el mercado ambulante de su localidad, cuyos alimentos siguen siendo transgénicos. Pero al menos estará contribuyendo un poco a que haya más consumo en los mercados locales. Si se animara a tener estos nuevos hábitos de consumo de alimentos, lograría un mínimo 10% de consumo de alimentos orgánicos, sin alterar su presupuesto.

"Si no eres parte de la solución, eres parte del problema"

Dato curioso: diariamente 3 mil millones de veces, algún producto de Procter & Gamble, pasa por las manos de sus consumidores. Es decir, aproximadamente el 45% de la población mundial. Esta empresa vende 30 millones de productos diariamente. (Fuente: "Investigación de mercados en un ambiente de información digital", 4a Edición, 2010. Mc Graw Hill).

Mariana Torres
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Miguel Grinberg
No es exactamente "soledad" lo que sobrevuela nuestra degradada vida cotidiana. Es una percepción tripartita: 1) Por una parte, un portentoso caudal de sabidurías anidadas en la World Wide Web que es la Internet; 2) Por otra, millones de personas atascadas en los Laberintos caníbales de la Sociedad de Consumo; y 3) Finalmente, una latente y potencial "Nueva Sociedad" que para corporizarse requeriría un mancomunado esfuerzo de la gente esclarecida. --- Lo demás, puras palabras.
No es exactamente "soledad" lo que sobrevuela nuestra degradada vida cotidiana.   Es una percepción tripartita: 1) Por una parte, un portentoso caudal de sabidurías anidadas en la World Wide Web que es la Internet; 2) Por otra, millones de personas atascadas en los Laberintos caníbales de la Sociedad de Consumo; y 3) Finalmente, una latente y potencial "Nueva Sociedad" que para corporizarse requeriría un mancomunado esfuerzo de la gente esclarecida. --- Lo demás, puras palabras.
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Miguel Grinberg
GRASA DE LOS CAPITALES

Inundados por dinero petrolero, ¿pero cuáles son sus buenas noticias? Por ejemplo, las ganancias petrolíferas globales sumaron alrededor de 866 mil millones de dólares en 2006. Por menos del 10 por ciento de esa suma, el mundo pudo haber financiado las Metas del Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas para reducir la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo decía un informe de la ONU emitido un lunes olvidado. En 2006, la comunidad inter
nacional estimó que cumplir con las metas del Milenio costaría alrededor de 73 mil millones de dólares...

Pasaron 2.000 años y los mercaderes siguen invadiendo el Templo. No apenas el símbolo físico construido por los hombres para venerar a la Divinidad, sino ahora también el ámbito intangible conformado por la Naturaleza. Todo es pasible de ser convertido en mercadería: ya lo van haciendo con el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos, los caminos que recorremos, los viajes que realizamos, los paisajes comunes, la música que escuchamos… y así ilimitadamente.

Entre los siglos XV y XIX, la Europa Imperial se repartió los continentes periféricos y explotó en su beneficio todo lo que encontró por el camino: tierras (para cultivos rentables – algodón, cacao, caña de azúcar…), especias, oro, plata, piedras preciosas, petróleo, y mano de obra esclava.

En el siglo XXI, la fiesta extractora no ha cesado: ahora el ritual expoliador corre por cuenta de Corporaciones Transnacionales con sedes invisibles en múltiples santuarios financieros.

A Europa se sumó un desprendimiento “moderno” como Estados Unidos, después Japón… y ahora las élites mercantiles de China e India (zonas antaño saqueadas por Occidente). El juego no varió, apenas se volvió sofisticado: minería a cielo abierto, armas, drogas, negocios biotecnológicos, acaparamiento de tierras fértiles, etc.

Pasaron 2000 años y la crucifixión continúa…

Miguel Grinberg

http://miguelgrinberg.blogspot.com.ar/

GRASA DE LOS CAPITALES

Inundados por dinero petrolero, ¿pero cuáles son sus buenas noticias? Por ejemplo, las ganancias petrolíferas globales sumaron alrededor de 866 mil millones de dólares en 2006. Por menos del 10 por ciento de esa suma, el mundo pudo haber financiado las Metas del Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas para reducir la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo decía  un informe de la ONU emitido un lunes olvidado. En 2006, la comunidad internacional estimó que cumplir con las metas del Milenio costaría alrededor de 73 mil millones de dólares...

Pasaron 2.000 años y los mercaderes siguen invadiendo el Templo. No apenas el símbolo físico construido por los hombres para venerar a la Divinidad, sino ahora también el ámbito intangible conformado por la Naturaleza. Todo es pasible de ser convertido en mercadería: ya lo van haciendo con el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos, los caminos que recorremos, los viajes que realizamos, los paisajes comunes, la música que escuchamos… y así ilimitadamente.

Entre los siglos XV y XIX, la Europa Imperial se repartió los continentes periféricos y explotó en su beneficio todo lo que encontró por el camino: tierras (para cultivos rentables – algodón, cacao, caña de azúcar…), especias, oro, plata, piedras preciosas, petróleo, y mano de obra esclava.

En el siglo XXI, la fiesta extractora no ha cesado: ahora el ritual expoliador corre por cuenta de Corporaciones Transnacionales con sedes invisibles en múltiples santuarios financieros.

A Europa se sumó un desprendimiento “moderno” como Estados Unidos, después Japón… y ahora las élites mercantiles de China e India (zonas antaño saqueadas por Occidente). El juego no varió, apenas se volvió sofisticado: minería a cielo abierto, armas, drogas, negocios biotecnológicos, acaparamiento de tierras fértiles, etc.

Pasaron 2000 años y la crucifixión continúa…

Miguel Grinberg
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Ya no me gusta ·  · Ayer a las 12:47
  • A ti, Oscar Tahuil, Lucio Capalbo, Grace Alonso y 4 personas más les gusta esto.
  • Lucio Capalbo 1) Contundente tu frase "pasaron 2000 años y los mercaderes siguen invadiendo el templo". ¿Quién tomará el látigo esta vez para expulsarlos?
    Ayer a las 13:57 · Editado · Me gusta · 1
  • Lucio Capalbo 2) La Grasa de las Capitales: no se banca más. La Grasa de los Capitales: no banco más 
    Ayer a las 13:56 · Editado · Me gusta
  • Yoel Colombo Excelente!
    Ayer a las 15:51 · Me gusta
  • Haleh Maniei
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