jueves, 10 de abril de 2014



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Compilador y Autor:
Lucio Capalbo
Autores: Ezequiel Ander Egg, Antonio Elizalde Hevia, Miguel Grinberg, Ervin Laszlo
La inequidad social y económica ha llegado a niveles sin precedentes y resulta explosiva en un mundo altamente interconectado y complejo. El planeta y todo lo que hay en el han adoptado un comportamiento inestable, tipico en los sistemas cercanos a la rotura...

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Tal como Gandhi dijo: Sé el cambio que quieres ver en el mundo.
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Dirección de ONGs y Desarrollo Local

Inicio: 15 de Abril
Modalidad: virtual, 6 módulos
Valor: $2100 o U$350
cuotas: hasta 18 por Dineromail
o 3 cuotas sin interés por transferencia bancaria


Inicio: 10 de Abril
Modalidad: virtual, 4 módulos, durante 1 mes.
Valor: $350 o U$60
cuotas: hasta 18 por Dineromail
o 3 cuotas sin interés por transferencia bancaria



A disfrutar!


miércoles, 9 de abril de 2014



¿Cómo te sientes?
Autor: Miguel Grinberg

Féisbuc me pregunta "¿Cómo te sientes?" - No sé cómo responder: por un lado estoy desolado por el modo como se presentan los asuntos del mundo en este penúltimo día de 2012, y por el otro lado percibo con magnífica nitidez detalles de un ma...gnífico tesoro de realizaciones al alcance del alma humana. Es una imagen doble, entremezclada: lo que se pudre y lo que florece. Entretanto, los diarios del Sistema Mercantil exponen culos al aire en las playas del Atlántico, en tanto miles y miles corren hacia allá para consumir su cuota de agua salada. Y para volver después a sus cepos domesticados, a sus rutinas grises. 
Pertenezco a un generación que creyó en el poder de la Verdad para ayudar a esclarecer el acceso a nuevos mundos posibles. Supusimos que el "pueblo" recibiría con júbilo tales mensajes de plenitud latente. Pero en algo nos equivocamos: la muchedumbre no quiere cambiar el Sistema, reclama apenas que el Sistema funcione bien. Que les asegure su mendrugo, y una dosis de idolatría que ayude a sobrellevar el vacío existencial reinante. Y cuando haga falta, aceptarán ir a matar o morir en alguna guerra innecesaria. Se contentan con ser contribuyentes y consumidores hasta que les llegue la hora de la jubilación. Federico Fellini lo resumió en una frase hace muchos años: "Por cada uno que enfila hacia la luz, hay diez mil empujando hacia la tinlebla".

No nos equivocamos en vivir el poema y en encarnar la armonía. Erramos al ilusionarnos en cuanto a su poder de contagio. Hoy, la Matrix ha organizado su juego siniestro llenando el planeta de gente a la deriva, millones de seres anónimos que arrastran dificultosamente sus imposibilidades. Gentes "ni-ni", los que ni trabajan, ni estudian. Meramente, duran.

No obstante, dijo Jiddu Krishnamurti (1895-1986): “Veremos cuán importante es despertar en la mente humana una revolución radical: la crisis es una crisis de la consciencia. Una crisis donde ya no podemos aceptar las antiguas normas, los antiguos moldes, las tradiciones antiguas. Considerando el estado actual del mundo, con toda su miseria, sus conflictos, su brutalidad destructiva, su agresividad y todo lo demás, y que el hombre continúa igual (aún es brutal, violento, agresivo, codicioso, competitivo) y ha construido una sociedad acorde a ello.”

No hubo Apocalipsis en sentido literal este año. Hay otra profecía maya que aún no ha sido descifrada. La misma explica la razón de la tendencia humana a la esclavitud. Una tara que impulsa a acurrucarse dentro de los muros de una celda, sin animarse a ser libres en el exterior de la prisión.(Lo cual equivale a ser responsables.) Entonces, cuando se rebelan es para pedir un colchón más mullido, una ventana más grande para que entre --a través de los mismos barrotes-- la luz del sol, o comida más sabrosa. De este Apocalipsis, nadie habla.

Nos toca redescubrir nuestros genuinos poderes como seres sensibles y como ciudadanos generativos. Aunque la TV por cable sea un documental entrópico y constante de malas noticias, a fuerza de balaceras y sandeces. Carl Sagan sostuvo que se está desarrollando una nueva consciencia que ve a la Tierra como un organismo único. Pero recordemos que todo organismo en guerra consigo mismo está condenado. Entonces, la decisión personal es simple: parar de reproducir el Sistema o seguir contribuyendo a su continuidad. Edgar Morin afirmó: “No olvides que la realidad es cambiante, no olvides que lo nuevo puede surgir y, de todos modos, va a surgir
".
Resignificando el Desarrollo
Desarrollo Sustentable
Por Ing. José Carlos Gomez Brigada


El desarrollo sustentable no se limita, como se cree en algunos ámbitos, a los factores específicamente ambientales, sino que los integra en una perspectiva vital y totalizante. Es, podría decirse, una nueva manera de mirar al mundo y a la vida, una nueva percepción de la valoración del entorno, una verdadera cosmovisión hacia el tiempo futuro.
Ello ocurre en función de una visión transversal de las ciencias ecológicas. En términos vulgares, a esta perspectiva le complace reconocer que “todo tiene que ver con todo”. Todo con todo lo demás: la vida inteligida como una red dinámica, integrándose así a los valores y los hechos en un delicado equilibrio.
Por eso nos vemos obligados a ocuparnos de los problemas institucionales, económicos, poblacionales, políticos, jurídicos y sociales a la par de los estrictamente ambientales, porque todo está ligado indisolublemente. Si bien la especialización en todas las ciencias es una ambición imposible, el fenómeno multirrelacional que las vincula torna necesaria, al menos, saber de qué se trata en cada una de ellas y estar atento a las manifestaciones de los expertos en cada campo.
Nosotros, por estar plenamente inmersos en el devenir del mundo, dejamos de lado todo ecologismo fundamentalista, toda manifestación regresiva e impediente que intente volver el estado de las cosas a un punto muerto en la historia pasada. Detenerse es impensable e imposible y volver atrás lo es más. Nuestro porvenir está adelante y debemos hacernos cargo de nuestra circunstancia vital.
En las actuales circunstancias del mundo, pensar en poner freno al crecimiento económico, cuando éste afortunadamente se da, es una insensatez. La población sigue creciendo y por ende siguen creciendo las necesidades, las aspiraciones y todos los legítimos deseos de los pueblos. Pero es prudente que advirtamos que deben modificarse radicalmente los modelos de crecimiento.
Este es un punto importantísimo en el que se debe reflexionar con seriedad, porque tenemos que aceptar que los paradigmas vigentes han generado una perturbación fundamental en el medio ambiente, hasta el punto de haber dado lugar ya a considerables desastres. Además las perspectivas de desertización, despoblación, inundaciones, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, aniquilación apresurada de la biodiversidad, tala indiscriminada de las selvas tropicales, calentamiento global, son suficientemente graves como para que todos estemos en estado de alerta roja… o verde, o del color que se quiera.
También nos preocupan las consecuencias sociales y políticas del mantenimiento del modelo, ya que un desarrollo que sólo beneficia a ciertas clases privilegiadas no sólo es intrínsecamente injusto sino que se constituye en una bomba de tiempo. Desarrollo sí y muy buenos negocios y muy rentables, pero para todos. Y además, necesariamente, un desarrollo que sea sostenible, sustentable, que se pueda mantener en el tiempo, que sea durable y que por ende no agote los recursos naturales.
A nuestros empresarios y a nuestros estadistas les cabe, quizá, la mayor responsabilidad de este tiempo histórico.
Esa responsabilidad debe ejercerse en función del Bien Común, con miras a crear un orden justo en el que prevalezca la equidad y se respeten los derechos de los pueblos. El sistema económico y político que alienta el consumo irresponsable e inducido y la obsolescencia y el derroche planificados, que solo beneficia a unos pocos y que agota las fuentes de supervivencia, no puede ni debe ser mantenido. Para proceder correctamente, deben esclarecerse las conciencias y advertir que no hay verdadera democracia si las decisiones que afectan los destinos de los pueblos son tomadas en obscuros conciliábulos, sin la participación de aquellos que son los principales interesados y terminan siendo las principales víctimas.
Debemos gestar un modelo original de desarrollo desde nuestra ubicación suroccidental que tiene tantas particularidades y tantos problemas, propios de su singularidad. No se trata de copiar recetas, sino de gestar soluciones autóctonas en paz y libertad. Ello sin caer por cierto en ridículas posturas groseramente contestatarias ni olvidando los que constituyen indudables logros de la civilización occidental a la que pertenecemos. Lo que sí habrá, necesariamente, que tener en claro es cual es nuestra verdadera filiación cultural desde la cual extraeremos la fuerza y la imaginación para gestar el futuro.
Próximos al Bicentenario, con una democracia verdaderamente participativa, auténticamente democrática, nacional y federal, pluralista y humana, siguiendo las orientaciones de nuestra historia de mayo, puede abrir la puerta a la toma de conciencia del único participante obligadamente necesario en todo este proceso: El pueblo de la Patria.
Nos preocupa por ende formar conciencias, ilustrar, hacer saber. En última instancia, como siempre, educar. No pretendemos reemplazar a nadie ni ocupar el lugar de ninguno. Esta es la obra de todos, en común. No hay nadie imprescindible, pero no hay nadie innecesario.
Lo interesante de los procesos comunitarios que vivimos en los últimos tiempos es que nadie está obligado a creer en la palabra de otro ni esperar que se le cumplan promesas: Cada uno debe asumir su propia carga de responsabilidad, enterarse, formarse, preocuparse y actuar.
La contaminación, la desertización, el agotamiento, son problemas que están preocupando a los científicos de todo el mundo. El ya imparable drama del crecimiento del nivel de los océanos como el paulatino agotamiento de las fuentes hídricas habituales y la contaminación de los cursos de agua y napas, la vida de los ríos, las necesidades del equilibrio ecológico, la preservación de los sistemas costeros, el impacto sobre el futuro de las poblaciones involucradas, son sistemáticamente ignoradas.
La vigencia plena del sistema republicano y democrático requiere la defensa de la democracia, de las necesarias libertades, de un orden jurídico estable, previsible y confiable y la preservación de las condiciones de supervivencia en el orden ambiental. Todo ello está estrechamente ligado.
Es tiempo de que se advierta que la defensa y la preservación del ambiente es asimismo una de las obligaciones básicas de la defensa nacional, toda vez que se halla comprometida la subsistencia de la integridad del territorio nacional y del ambiente de que forma parte.
La conservación así como el eficaz cuidado y aprovechamiento del medioambiente requiere una acción concertada de todos. Somos y debemos ser sus protectores.
Cada generación humana administra los recursos de la tierra para las Generaciones futuras y tiene el deber de que dicho legado se conserve y de que cuando esté sujeto a uso se haga con equidad.
José Carlos Gómez Brigada
jcgomezbrigada@fundacionpatagonia.org.ar

Educación espiritual, cimiento para la Paz

“La paz no solo es posible sino inevitable…Constituye el próximo paso en la planetización de la Humanidad”
Esta frase fue extraída de un documento de 1985 emitido por la casa Universal de Justicia y dirigido a todos los gobiernos y pueblos del mundo, invitándolos a unir esfuerzos para allanar el camino hacia ese elevado propósito.
Un aspecto insoslayable para facilitar ese proceso es la educación y creación de conciencia planetaria, el fomento de miradas que abarquen a la Humanidad en una perspectiva de Unidad en Diversidad. En este caso nos hallamos ante una educación de tipo holístico.
Esa educación integra lo racional y lo emocional en un contexto espiritual.
Una educación superadora, visionaria que vela por el “desenvolivimiento” equilibrado del ser humano, tanto en el nivel de la persona, como en el de la familia, la comunidad, las organizaciones y la sociedad.
¿Por qué tanto hincapié en la puesta en marcha de los valores espirituales? ¿Y por qué tanto énfasis en la educación?
Porque la educación hace a la esencia de la transformación y brinda las garantías para la coexistencia, establece las pautas de interacción sinérgica entre los humanos y promueve el desarrollo de una sociedad sana y equilibrada.
En definitiva, saca a relucir al ser noble del individuo.
Es necesario abandonar el miedo al concepto de “espiritual”. Lo espiritual no implica asociación explícita a una forma religiosa institucional determinada.
Lo espiritual se nutre de las enseñanzas de grandes educadores universales de todos los tiempos, y no de los cleros y dogmatismos.
Lo que nace en un contexto espiritual garantiza el bien de la humanidad entera, es mas, puede definirse como espiritual todo aquello que traiga alegría, paz y bienestar para el conjunto de los seres humanos, como había mencionado en la nota anterior.
Pero la educación, y sobre todo una educación de base espiritual no queda restringida al ámbito de la educación formal. Por el contrario, son las organizaciones de la nueva era, aquellas que aportan todos sus esfuerzos al bienestar y al desarrollo de las potencialidades humanas latentes en las comunidades, las que deben orientar sus labores y propiciar todos los medios para incluir entre sus acciones procesos educativos para la comunidad dentro de valores espirituales y un liderazgo moral.
Cada acción, aunque parezca ínfima, está imbuida de valores. Su influencia será como el aleteo de la mariposa de Prigogine y podrá desencadenar resultados de impresionante poder constructivo, o devastadores.
Uno de las confirmaciones de que una educación basada en valores espirituales está en marcha, será la desaparición de todos los prejuicios de tipo racial, étnico, religioso, los cuales hasta ahora han constituido el móvil íntimo de las guerras y la destrucción ambiental.
A cada acto el nombre y apellido que le corresponda.
Toda labor cuyo fin esté dirigido al bien común es un acto espiritual. La espiritualidad mas que estados internos o conciencia iluminada es servicio a la humanidad.
Capacitar a la comunidad bajo estos valores y facilitar su transformación en multiplicadores sociales, es la tarea ineludible de las nuevas organizaciones humanas. De este modo procuraríamos establecer las bases de una nueva civilización en donde la Paz no sólo es posible sino INEVITABLE.
Haleh Maniei

martes, 8 de abril de 2014

EL QUE VE TODOS LOS SERES EN SU PROPIO SER, Y SU PROPIO SER EN TODOS LOS SERES, NO CONOCE EL SUFRIMIENTO...ISA UPANISHAD
 


El individualismo despótico, característico del modelo imperante, el capitalismo desenfrenado (¿hay otro?), lleva las miradas hacia el propio “ego”, despojándolo de una perspectiva sistémica e integral, y de una mirada empática.
Cuando observamos la situación de vulnerabilidad de una determinada comunidad, intuímos que con un plan que eleve su IPC o su IDH y pautas de inclusión social podremos dar solución a sus vidas enajenadas.

Esta lógica es coherente con éste modelo individualista, que considera como única pobreza la falta de desarrollo económico.
Todo se compra, todo se negocia. Este es el modelo dominante hoy en día.
Y las OSC no estamos a salvo de ésta lógica.

Nos conectamos con nuestro contexto a través de nuestra carga teórica, en buena parte forjada dentro de la matriz mecanicista y el pensamiento economicista, con lo que creemos que es el debería ser, y pocas veces nos detenemos a preguntarnos los pensamientos de otros, y mucho menos sus sentimientos.

Cuantos proyectos han sido concebidos y formulados con un alto nivel de complejidad y profesionalismo, pero cuan pocos fueron viables, sostenibles en el tiempo, por no contemplar ni siquiera mínimamente el punto de vista de los supuestos destinatarios de la propuesta. Me pregunto si tenemos derecho a hacer esto como ser humano… ¿Cuál es mi rango de diferencia con el otro?

Armamos proyectos para promover fuentes de trabajo en determinada comunidad, para lograr inserción laboral, inclusión (¿vale la pena incluirnos en un modelo deficitario?) y no reparamos en que quizá sus prioridades partan de otras carencias mas profundas, de tipo simbólico, como el ser discriminados, la falta de reconocimiento y de afecto, el no ser considerados como ciudadanos con los mismos derechos y oportunidades que el resto. O la urgencia por construir la identidad propia en modo independiente de los modelos externos.

Hace poco vi un video de la comunidad indígena de los Huarpes, Mendoza. Según las estadísticas y el análisis de contexto, ésta comunidad ya había desaparecido. Y esto es cierto, han sido desaparecidos, pero de nuestras mentes, y han quedado totalmente olividados y abandonados a la deriva. Ellos no reclaman trabajo, ya que tienen suficiente con la agricultura. Si bien sufren la escasez de agua, lo que quieren por sobre todo es ser considerados parte de la comunidad.
Hace años hemos ido la villa, con toda la seguridad de que lo que había que solucionar era el problema de las NBI, para encontrar que los locales priorizaban la creación de su propia emisora radial para fortalecer su identidad comunitaria. A barrios periféricos ofreciendo asfalto y gas, y encontrando que privilegiaban un salón de usos múltiples para encontrarse y ser creativos. Los ejemplos pueden multiplicarse…

Como Organizaciones Sociales, tenemos que agrandar la lente de nuestra óptica. Ponernos en lugar del otro y conocer su realidad. Y sólo entonces ser facilitadores para mejorar las condiciones de vida de la comunidad a la cual estamos sirviendo.
Escuchar, escuchar activamente. Transformar nuestros corazones en fuente y receptor de sentimientos de empatía y sentido común, en el sentido de común a ellos y nosotros.
La realidad no es de nuestro dominio. La construimos entre todos.
Y para eso hay que agregar el ingrediente mágico de la humildad.

Desde una perspectiva sistémica, no existe una sola pobreza, o sea la económica. Existen muchas pobrezas y nosotros como organizaciones al servicio de la Humanidad ya hemos detectado esto en la red de problemas.
Es hora de comenzar con la construcción de objetivos basados en el visualizar y promover las riquezas humanas, lo que requiere de la empatía y del amor universal.

Porque como dice la cita sólo viendo a todos los seres en nuestro propio ser y a nuestro propio ser en todos los seres, daremos fin, entre todos, al sufrimiento de la Humanidad.

Haleh Maniei



El Boletín Unid@s es una publicación de
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por Mark Twain
Fue una época de gran exaltación y emoción. El país se había levantado en armas, había empezado la guerra y en cada pecho ardía el fuego sagrado del patriotismo; se oía el redoble de los tambores y tocaban las bandas de música; tiraban cohetes y un montón de fuegos artificiales zumbaban y chisporroteaban. Allí abajo, a lo lejos, de las manos, tejados y balcones, ondeaba al sol una espesura de banderas brillantes.

Sociedad Civil 
Internet: ¿De qué lado estás? por Lucio Capalbo
Retomando a Marshall Mcluhan, que decía “El medio es el mensaje” (y también el “Medio es el Masaje”, que nos relaja y adormece) intento algunas reflexiones sobre la historia –si, ya tiene una historia- , la actualidad y el potencial de Internet.
El medio es el mensaje. Texto y contexto. El contexto, el envase, puede ser tan o más importante que el contenido.
 Unidit@s
 
Para los abuelos
Por Enrique Orschanski

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Febrero de 2013
Coordinación Editorial: Haleh Maniei
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“Honro el lugar en ti donde reside todo el universo. Si tu lo habitas en ti y yo en mi ambos somos uno …”



Actualmente el pensamiento complejo, la conciencia holística y el mundo interdependiente están tomando mayor presencia.
Si bien la acción individual tiene su peso fundamental a la vez está interconectada con otras acciones individuales como los nodos de una vasta red social. Lo que afecta negativamente a un punto nodal, llegará en cuestión de segundos a toda la red y la perturbará, pudiendo inclusive llegar a desestabilizarla..
La velocidad de los estímulos y los cambios es tal que el mundo entero no consigue paz. Todo tiene que ver con todo, y no hay nada ni nadie que esté exento de sufrir las consecuencias de las acciones surgidas en cualquier punto de la sociedad humana, como el aleteo mariposa de Ilya Prigogyne, que al agitar sus alitas a un lado del océano, puede provocar huracanes al otro lado..
Ya no tiene consistencia el pensamiento lineal y fragmentario que mira horrorizado las devastaciones, por ejemplo, el Tsunami en Japón o el hambre en Africa y piensa, “menos mal que estamos lejos” Tarde o temprano las consecuencias llegarán a nosotros, y quién sabe quizás las estemos sufriendo en silencio.
Es importante contar con las acciones individuales como un “granito de arena” pero si este grano se deposita en un terreno ventoso de manera aislada, no se puede construir el castillo.
Se deben conjugar muchas condiciones para que cada uno aporte su granito de arena, en un contexto único y orgánico, para que de éste modo se vayan articulando uno con el otro, constituyendo un todo con sentido, y que estén protegidos del vendaval.
Las acciones individuales son fundamentales, pero tienen que darse dentro de un contexto unido, unidad de visión. Y estar entrelazados en acciones colectivas. Todos debemos colocar nuestro granito siguiendo el “plano” del Castillo.
El deber de las organizaciones al servicio de la humanidad es reunir estas acciones en torno a un único objetivo: la construcción de una civilización planetaria, única y unida en diversidad, dónde se vislumbre la tan deseada equidad socioambiental..
El mundo es un solo país y  toda la humanidad sus ciudadanos, dijo Bahá’u’lláh
por Haleh Maniei

lunes, 7 de abril de 2014

Internet: ¿De qué lado estás?
Autor: Lucio Capalbo
 
 

Retomando a Marshall Mcluhan, que decía “El medio es el mensaje” (y también el “Medio es el Masaje”, que nos relaja y adormece) intento algunas reflexiones sobre la historia –si, ya tiene una historia- , la actualidad y el potencial de Internet. El medio es el mensaje. Texto y contexto. El contexto, el envase, puede ser tan o más importante que el contenido. Todos sabemos muy bien que la misma historia, vista por un niño en televisión, con el mismo guión, no tendrá el mismo impacto que si su abuela se la lee de un libro, antes de dormir, bajo la cálida luz de un velador en una noche de invierno.

Probablemente del primer modo, se desdibuje en la confusa maraña de imágenes interminables que nos llegan por el aire o por un cable, pero del segundo pueda ser un bello recuerdo atesorado para toda la vida. ¿Qué ha cambiado? El texto, ciertamente no. Pero sí el contexto, y mucho.
En 1971, el grupo de rock argentino Vox Dei publicó un álbum doble conceptual que puede considerarse magistral, llamado La Biblia. Millones de jóvenes a lo largo y a lo ancho del país conocieron y cantaron sus canciones, en veladas hogareñas o en los fogones de los campamentos. El contenido, el texto de las letras claramente hacía presente los principales pasajes de ese conjunto de libros que llamamos Biblia. El génesis, Moisés (el niño que flotaba en las aguas), las Profecías, el nacimiento de Cristo, su muerte, el Apocalipsis…
Todo esto en la forma de bellas baladas, poderosos rock o matices progresivos orquestados y sinfónicos.
Un periodista especializado analizaba en una nota el impacto de la obra, y concluía que el mensaje textual de La Biblia de Vox Dei no había influido prácticamente en nada en la religiosidad de los jóvenes. Y explicaba por qué: el formato (medio), esto es, disco de Rock, prevaleció sobre el contenido.
Uno o dos años más tarde, se organizaba un festival de rock “alternativo” en una cancha de futbol. El mensaje básico era el rock contra el “sistema”. Diversos grupos, la mayoría poco conocidos o en ascenso se sucedían y presentaban un par de temas cada uno. Llegó el momento de Sui Generis, que era ya un grupo consolidado y famoso.
Entonces subieron por primera vez al escenario las cámaras de televisión.
La multitud juvenil contrariada, escandalizada, las rechazó con una fuerte silbatina.
Entonces un muchacho alto, flaco y con una decoloración a un lado del bigote, llamado Carlos Alberto García Moreno tomó el micrófono y dijo: “Paren, loco, paren… hay que (destruir) al sistema, con los mismos medios que te da el sistema” (en realidad coloque mi versión libre “destruir” porque las verdaderas palabras que usó Charly no serían muy respetuosas en este contexto). Dicho esto, la multitud, que quince segundos antes silbaba, estalló en una ovación aprobatoria.
Por mucho tiempo reflexioné sobre esta frase. ¿será esto posible? ¿Puedo con armas cambiar la violencia? ¿podremos con medios masivos, como la TV, cambiar la mentalidad dominante?
Y hoy mi respuesta es, definitivamente, no.
Los medios masivos nos masajean, nos adormecen. Son verdaderos medios de incomunicación. Nos ocupan “bytes” de emotividad, de atención, que así no pueden ocuparse en lo que verdaderamente importa. La cooptación de los sentidos que produce la imagen (vale más que mil palabras, si, pero qué imágenes –ciertamente no las que cambian veinticuatro veces por segundo- y en qué contexto) distrae otras funciones del intelecto, inhibe la creatividad.
Hacen que terminemos hablando en la oficina, en la calle, del discurso mediático que en una sociedad de familias isla es uno de los pocos denominadores comunes, evitando así que nuestros corazones se comuniquen realmente, desde lo existencial, desde lo trascendente.
La sociedad civil busca afanosamente caminos para provocar transformaciones y a mi juicio, aún no los encuentra en la medida de la urgencia de la crisis terminal a la que nos dirigimos como el Titanic.
Trata de “modernizarse”, de llegar a muchos. Para ello busca “medios” como el lobby político o la “advocacy” (incidencia), acceder a la televisión, hacer “marketing social” (expresión absurda, si las hay), llenar estadios o coquetos salones de hoteles cinco estrellas.
Me pregunto si cuando las organizaciones sociales alcanzamos ese nivel de convocatoria, de audiencia, de multitudinaria pasividad que parecería escuchar (pero que olvidará el mensaje a la vuelta de la esquina) podemos todavía cambiar algo. Tal vez justamente el hecho de haber alcanzado ese medio masivo sea señal de que el mensaje ha quedado definitivamente diluido, y de que formamos parte del sistema independientemente de lo que formalmente digamos en el texto.
Y entonces debemos también reflexionar sobre este medio, en el que estamos en este momento operando, Internet.
Cuando comenzaba, hace unos casi veinte años, escuché a epistemólogos renombrados y cientistas sociales destacados hablar sobre su potencialidad para cambiar el mundo, sobre la democratización de la información, e inclusive sobre la posibilidad de que un pequeño grupo dispare al ciberespacio una propuesta que viralmente se expanda exponencialmente y cambie la historia, sin necesitar otros recursos que la computadora y su conexión. La revolución social y cultural potencialmente al alcance de todos…

Han pasado, digo, casi veinte años. Se han hecho ¿trillones? de conexiones, superando a los más complejas configuraciones sinápticas de los cerebros avanzados. Cientos de millones participan en “redes sociales”. Buena parte de la humanidad (no toda ni la mayoría) pasa varias horas diarias frente a la computadora y ¿qué cambia? ¿algo cambia?
Mientras tanto las publicidades y el mercado se introducen en cada video o melodía que queremos apreciar en Internet, o en cada página relevante que abrimos.
Por otro lado debemos preguntar ¿Qué porcentaje de la población de Africa tiene computadora e Internet? ¿qué porcentaje, aún más, los tiene a nivel mundial? ¿es realmente una herramienta de democratización, o un modo más de segregación y división?
También debemos preguntarnos si los millones de netbook que los gobiernos arrojan por la cabeza a los estudiantes como símbolo de progreso y modernización, sin siquiera preguntar primero para qué serán usadas, no son un ejemplo claro de el carro colocado delante del caballo y un envase, un medio y por lo tanto un mensaje impuesto por los modelos globales que nadie eligió libremente conforme a sus valores.
Me pregunto si no será el cara a cara, la reunión de los seres humanos, corazón a corazón, motivados, encendidos por una Causa trascendente, movilizados, militantes, comprometidos, existencialmente involucrados, desde pequeñas comunidades a vastas redes interconectadas mundialmente pero siempre apoyadas sobre la presencia integral del ser humano, -espíritu, mente, cuerpo., la principal, si no única estrategia, para cambiar la Historia.
“El pasado se ha ido, el presente es fugaz y el futuro se encuentra en el dominio de la esperanza. Abdúl-Bahá
Las atrocidades que han sido infringidas a lo largo de la historia y de manera ascendente, ya sean de origen ambiental, inequidades sociales, guerras devastadoras o avasallamientos culturales y psicológicos, pero siempre actos impunes de tiranía y opresión, nos han dejado, como ya sabemos, un mundo desmembrado y agonizante.
El modelo originado en el individualismo despótico no da ninguna tregua a los valores y virtudes universalistas, y atraviesa todos los grupos humanos, sin que quede nadie exento.
Parecería que la humanidad entera es hoy ciudadana de unas inmensas Sodoma y Gomorra.
La puesta en marcha de dinámicas maquiavélicas para quedarse con la última porción de la torta, o más precisamente con los últimos barriles de petróleo y yacimientos de carbón han dejado, como un enorme tatuaje, una huella ecológica profunda e imborrable en el cuerpo del globo terráqueo.
¿Culpables? ¿Responsables? En distintas medidas, todos.
El presente es fugaz  y no es suficiente para permitir un giro rotundo en el retorno hacia la homeostasis. Tampoco podemos perder nuestro tiempo añorando aquellas eras supuestamente ideales, que ya se perdieron por siempre. El agua, fuente de vida, se agota. El aire está contaminado, los bosques quemados, las especies en extinción. Y somos muchos los que nos dejamos caer junto al cuerpo moribundo de la tierra, desgarrando nuestras vestiduras, pero sin hacer nada más.
El hoy sirve para darnos cuenta de una vez  que en un cuerpo doliente sólo tratar de paliar los síntomas tiene consecuencias negativas. Como el narcótico que calma el dolor pero no cura es insuficiente, el dolor retorna luego con mayor fuerza. Es el momento de ir al origen de la infección y quitarla de raíz. Y empezar de nuevo.
Para la construcción de un futuro esperado y anhelado por todos, tendremos que cambiar nuestros esquemas mentales. El presente es fugaz, por lo que hay que tomar la decisión ya, ahora mismo.  No hay tiempo que perder.
Estamos transitando el punto de inflexión y como tal, transcurre en un instante. El trayecto total está constituido por continuos puntos entrelazados. Nuestro hoy es ese punto final y también comienzo nuevo. Es punto primordial, y fundamental para trazar una trayectoria inédita, indeleble, memorable para las generaciones futuras.
Es un soplo cuyos efectos perdurarán en el destino de la Tierra y todos sus habitantes. Cambiemos nuestra percepción de la realidad borrando todo vicio del ego. Miremos el mundo desde una perspectiva holística en dónde se refleja la parte en el todo y el todo en la parte.
Las organizaciones al servicio de la humanidad deben tener una mirada perspicaz para acercar esa visión compleja e integradora a sus comunidades, y rápidamente unir sus fuerzas en una vasta comunidad mundial, para juntos transitar este presente fugaz y a la vez estratégico, trazando el camino innovador para la construcción de un futuro en el domino de la esperanza de la humanidad.
Como dice Abdúl-Bahá: el pasado se ha ido, y el presente es efímero, por eso en él, rápida y decididamente, nuestras acciones deberán dirigirse hacia el dominio de nuestra esperanza, un futuro socioambientalmente equitativo, y trascendental.

por Haleh Maniei


domingo, 6 de abril de 2014

SIN UNIDAD MUNDIAL EN DIVERSIDAD NO HABRÁ SOSTENIBILIDAD.
Ni equidad social. Ni paz.
El discurso convencional sobre “sostenibilidad” se centra en un conjunto de medidas pragmáticas, tales como el uso de energías renovables, el tratamiento de efluentes tóxicos, el ordenamiento territorial, la agroecología o la gestión apropiada de residuos –siendo el “reciclado” la vedette de todas estas técnologías apropiadas-
Se piensa ellas podrán solucionar la crisis ambiental que nos amenaza con destrucción y muerte, sobre todo si consideramos el catastrófico avance del Cambio Climático.
O, si no se piensa –en algunos sectores dominantes- al menos se lo utiliza para que las grandes mayorías lo crean, y no molesten.
Sin embargo, es imposible esperar que estas medidas técnicas por sí solas logren revertir a tiempo el avance del desastre planetario, si no se pone freno a las dinámicas generativas de la destrucción ambiental –que son, oh casualidad, las mismas que producen la inequidad social y el hambre de muchos-.
La gran dinámica generativa es el afán de lucro, de acumulación. La demencial ambición de las grandes empresas transnacionales por acumular capital lleva a impulsar el sobreconsumo –el de un pequeño sector de no más del 25 % de la humanidad- vía aparato publicitario. Y sobreproducción.
(No está equivocado quien decía que la actividad más contaminante del mundo es la publicidad)
Los gobiernos son impotentes o conniventes con estas grandes corporaciones, a las cuales sirven vilmente alentados en su afan de poder politico y económico
Sólo los pueblos del mundo, unidos en su visión de un mundo viable, equitativo, participativo y con valores espirituales, podemos poner fin a esto.
Debemos visibilizar claramente que el afan de lucro es sencillamente una actividad ilícita, criminal, porque lleva a la muerte de muchos, al fin de la Vida.
Y organizarnos a través de sistemas verdaderamentedemocráticos participativos (que nada tienen que ver con la democracia nominal, representativa y su sistema partidista) que actúen con firmeza y decisión ante sus gobiernos exigiendo nuevas leyes a favor de la vida.
Aunque los esfuerzos locales, provinciales y nacionales son un buen inicio, tampoco alcanzará con ellos. Porque el poder transnacional burla fronteras.
Solo la Humanidad unida en su diversidad, una Sociedad Civil Planetaria organizada, podrá detener esta locura.
Su gran aliada, la Naturaleza, que no admite perturbaciones ilimitadas, hará el resto.