martes, 8 de abril de 2014


El Boletín Unid@s es una publicación de
Fundación UNIDA
o 10 Número 62
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Compilador y Autor:
Lucio Capalbo
Autores: Ezequiel Ander Egg, Antonio Elizalde Hevia, Miguel Grinberg, Ervin Laszlo
La inequidad social y económica ha llegado a niveles sin precedentes y resulta explosiva en un mundo altamente interconectado y complejo. El planeta y todo lo que hay en el han adoptado un comportamiento inestable, tipico en los sistemas cercanos a la rotura...
 
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 Editorial
 

El pasado se ha ido, el presente es fugaz y el futuro se encuentra en el dominio de la esperanza. Abdúl-Bahá.
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2013 

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 Notas: La Diversidad que nos Une
 

Nave TierraLa oración de la Guerra
por Mark Twain
Fue una época de gran exaltación y emoción. El país se había levantado en armas, había empezado la guerra y en cada pecho ardía el fuego sagrado del patriotismo; se oía el redoble de los tambores y tocaban las bandas de música; tiraban cohetes y un montón de fuegos artificiales zumbaban y chisporroteaban. Allí abajo, a lo lejos, de las manos, tejados y balcones, ondeaba al sol una espesura de banderas brillantes.

Sociedad Civil 
Internet: ¿De qué lado estás? por Lucio Capalbo
Retomando a Marshall Mcluhan, que decía “El medio es el mensaje” (y también el “Medio es el Masaje”, que nos relaja y adormece) intento algunas reflexiones sobre la historia –si, ya tiene una historia- , la actualidad y el potencial de Internet.
El medio es el mensaje. Texto y contexto. El contexto, el envase, puede ser tan o más importante que el contenido.
 Unidit@s
 
Para los abuelos
Por Enrique Orschanski

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Boletín Unid@s
Publicación de Fundación UNIDA
Año 10 Número 62
Febrero de 2013
Coordinación Editorial: Haleh Maniei
Las imágenes, gifs y documentos usados en esta web son recopilaciones de archivos y colaboraciones de usuarios, en caso de tener alguna de ellas derecho de autor, agradeceremos nos lo hagan saber y la misma será retirada de inmediato.
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“Honro el lugar en ti donde reside todo el universo. Si tu lo habitas en ti y yo en mi ambos somos uno …”



Actualmente el pensamiento complejo, la conciencia holística y el mundo interdependiente están tomando mayor presencia.
Si bien la acción individual tiene su peso fundamental a la vez está interconectada con otras acciones individuales como los nodos de una vasta red social. Lo que afecta negativamente a un punto nodal, llegará en cuestión de segundos a toda la red y la perturbará, pudiendo inclusive llegar a desestabilizarla..
La velocidad de los estímulos y los cambios es tal que el mundo entero no consigue paz. Todo tiene que ver con todo, y no hay nada ni nadie que esté exento de sufrir las consecuencias de las acciones surgidas en cualquier punto de la sociedad humana, como el aleteo mariposa de Ilya Prigogyne, que al agitar sus alitas a un lado del océano, puede provocar huracanes al otro lado..
Ya no tiene consistencia el pensamiento lineal y fragmentario que mira horrorizado las devastaciones, por ejemplo, el Tsunami en Japón o el hambre en Africa y piensa, “menos mal que estamos lejos” Tarde o temprano las consecuencias llegarán a nosotros, y quién sabe quizás las estemos sufriendo en silencio.
Es importante contar con las acciones individuales como un “granito de arena” pero si este grano se deposita en un terreno ventoso de manera aislada, no se puede construir el castillo.
Se deben conjugar muchas condiciones para que cada uno aporte su granito de arena, en un contexto único y orgánico, para que de éste modo se vayan articulando uno con el otro, constituyendo un todo con sentido, y que estén protegidos del vendaval.
Las acciones individuales son fundamentales, pero tienen que darse dentro de un contexto unido, unidad de visión. Y estar entrelazados en acciones colectivas. Todos debemos colocar nuestro granito siguiendo el “plano” del Castillo.
El deber de las organizaciones al servicio de la humanidad es reunir estas acciones en torno a un único objetivo: la construcción de una civilización planetaria, única y unida en diversidad, dónde se vislumbre la tan deseada equidad socioambiental..
El mundo es un solo país y  toda la humanidad sus ciudadanos, dijo Bahá’u’lláh
por Haleh Maniei

lunes, 7 de abril de 2014

Internet: ¿De qué lado estás?
Autor: Lucio Capalbo
 
 

Retomando a Marshall Mcluhan, que decía “El medio es el mensaje” (y también el “Medio es el Masaje”, que nos relaja y adormece) intento algunas reflexiones sobre la historia –si, ya tiene una historia- , la actualidad y el potencial de Internet. El medio es el mensaje. Texto y contexto. El contexto, el envase, puede ser tan o más importante que el contenido. Todos sabemos muy bien que la misma historia, vista por un niño en televisión, con el mismo guión, no tendrá el mismo impacto que si su abuela se la lee de un libro, antes de dormir, bajo la cálida luz de un velador en una noche de invierno.

Probablemente del primer modo, se desdibuje en la confusa maraña de imágenes interminables que nos llegan por el aire o por un cable, pero del segundo pueda ser un bello recuerdo atesorado para toda la vida. ¿Qué ha cambiado? El texto, ciertamente no. Pero sí el contexto, y mucho.
En 1971, el grupo de rock argentino Vox Dei publicó un álbum doble conceptual que puede considerarse magistral, llamado La Biblia. Millones de jóvenes a lo largo y a lo ancho del país conocieron y cantaron sus canciones, en veladas hogareñas o en los fogones de los campamentos. El contenido, el texto de las letras claramente hacía presente los principales pasajes de ese conjunto de libros que llamamos Biblia. El génesis, Moisés (el niño que flotaba en las aguas), las Profecías, el nacimiento de Cristo, su muerte, el Apocalipsis…
Todo esto en la forma de bellas baladas, poderosos rock o matices progresivos orquestados y sinfónicos.
Un periodista especializado analizaba en una nota el impacto de la obra, y concluía que el mensaje textual de La Biblia de Vox Dei no había influido prácticamente en nada en la religiosidad de los jóvenes. Y explicaba por qué: el formato (medio), esto es, disco de Rock, prevaleció sobre el contenido.
Uno o dos años más tarde, se organizaba un festival de rock “alternativo” en una cancha de futbol. El mensaje básico era el rock contra el “sistema”. Diversos grupos, la mayoría poco conocidos o en ascenso se sucedían y presentaban un par de temas cada uno. Llegó el momento de Sui Generis, que era ya un grupo consolidado y famoso.
Entonces subieron por primera vez al escenario las cámaras de televisión.
La multitud juvenil contrariada, escandalizada, las rechazó con una fuerte silbatina.
Entonces un muchacho alto, flaco y con una decoloración a un lado del bigote, llamado Carlos Alberto García Moreno tomó el micrófono y dijo: “Paren, loco, paren… hay que (destruir) al sistema, con los mismos medios que te da el sistema” (en realidad coloque mi versión libre “destruir” porque las verdaderas palabras que usó Charly no serían muy respetuosas en este contexto). Dicho esto, la multitud, que quince segundos antes silbaba, estalló en una ovación aprobatoria.
Por mucho tiempo reflexioné sobre esta frase. ¿será esto posible? ¿Puedo con armas cambiar la violencia? ¿podremos con medios masivos, como la TV, cambiar la mentalidad dominante?
Y hoy mi respuesta es, definitivamente, no.
Los medios masivos nos masajean, nos adormecen. Son verdaderos medios de incomunicación. Nos ocupan “bytes” de emotividad, de atención, que así no pueden ocuparse en lo que verdaderamente importa. La cooptación de los sentidos que produce la imagen (vale más que mil palabras, si, pero qué imágenes –ciertamente no las que cambian veinticuatro veces por segundo- y en qué contexto) distrae otras funciones del intelecto, inhibe la creatividad.
Hacen que terminemos hablando en la oficina, en la calle, del discurso mediático que en una sociedad de familias isla es uno de los pocos denominadores comunes, evitando así que nuestros corazones se comuniquen realmente, desde lo existencial, desde lo trascendente.
La sociedad civil busca afanosamente caminos para provocar transformaciones y a mi juicio, aún no los encuentra en la medida de la urgencia de la crisis terminal a la que nos dirigimos como el Titanic.
Trata de “modernizarse”, de llegar a muchos. Para ello busca “medios” como el lobby político o la “advocacy” (incidencia), acceder a la televisión, hacer “marketing social” (expresión absurda, si las hay), llenar estadios o coquetos salones de hoteles cinco estrellas.
Me pregunto si cuando las organizaciones sociales alcanzamos ese nivel de convocatoria, de audiencia, de multitudinaria pasividad que parecería escuchar (pero que olvidará el mensaje a la vuelta de la esquina) podemos todavía cambiar algo. Tal vez justamente el hecho de haber alcanzado ese medio masivo sea señal de que el mensaje ha quedado definitivamente diluido, y de que formamos parte del sistema independientemente de lo que formalmente digamos en el texto.
Y entonces debemos también reflexionar sobre este medio, en el que estamos en este momento operando, Internet.
Cuando comenzaba, hace unos casi veinte años, escuché a epistemólogos renombrados y cientistas sociales destacados hablar sobre su potencialidad para cambiar el mundo, sobre la democratización de la información, e inclusive sobre la posibilidad de que un pequeño grupo dispare al ciberespacio una propuesta que viralmente se expanda exponencialmente y cambie la historia, sin necesitar otros recursos que la computadora y su conexión. La revolución social y cultural potencialmente al alcance de todos…

Han pasado, digo, casi veinte años. Se han hecho ¿trillones? de conexiones, superando a los más complejas configuraciones sinápticas de los cerebros avanzados. Cientos de millones participan en “redes sociales”. Buena parte de la humanidad (no toda ni la mayoría) pasa varias horas diarias frente a la computadora y ¿qué cambia? ¿algo cambia?
Mientras tanto las publicidades y el mercado se introducen en cada video o melodía que queremos apreciar en Internet, o en cada página relevante que abrimos.
Por otro lado debemos preguntar ¿Qué porcentaje de la población de Africa tiene computadora e Internet? ¿qué porcentaje, aún más, los tiene a nivel mundial? ¿es realmente una herramienta de democratización, o un modo más de segregación y división?
También debemos preguntarnos si los millones de netbook que los gobiernos arrojan por la cabeza a los estudiantes como símbolo de progreso y modernización, sin siquiera preguntar primero para qué serán usadas, no son un ejemplo claro de el carro colocado delante del caballo y un envase, un medio y por lo tanto un mensaje impuesto por los modelos globales que nadie eligió libremente conforme a sus valores.
Me pregunto si no será el cara a cara, la reunión de los seres humanos, corazón a corazón, motivados, encendidos por una Causa trascendente, movilizados, militantes, comprometidos, existencialmente involucrados, desde pequeñas comunidades a vastas redes interconectadas mundialmente pero siempre apoyadas sobre la presencia integral del ser humano, -espíritu, mente, cuerpo., la principal, si no única estrategia, para cambiar la Historia.
“El pasado se ha ido, el presente es fugaz y el futuro se encuentra en el dominio de la esperanza. Abdúl-Bahá
Las atrocidades que han sido infringidas a lo largo de la historia y de manera ascendente, ya sean de origen ambiental, inequidades sociales, guerras devastadoras o avasallamientos culturales y psicológicos, pero siempre actos impunes de tiranía y opresión, nos han dejado, como ya sabemos, un mundo desmembrado y agonizante.
El modelo originado en el individualismo despótico no da ninguna tregua a los valores y virtudes universalistas, y atraviesa todos los grupos humanos, sin que quede nadie exento.
Parecería que la humanidad entera es hoy ciudadana de unas inmensas Sodoma y Gomorra.
La puesta en marcha de dinámicas maquiavélicas para quedarse con la última porción de la torta, o más precisamente con los últimos barriles de petróleo y yacimientos de carbón han dejado, como un enorme tatuaje, una huella ecológica profunda e imborrable en el cuerpo del globo terráqueo.
¿Culpables? ¿Responsables? En distintas medidas, todos.
El presente es fugaz  y no es suficiente para permitir un giro rotundo en el retorno hacia la homeostasis. Tampoco podemos perder nuestro tiempo añorando aquellas eras supuestamente ideales, que ya se perdieron por siempre. El agua, fuente de vida, se agota. El aire está contaminado, los bosques quemados, las especies en extinción. Y somos muchos los que nos dejamos caer junto al cuerpo moribundo de la tierra, desgarrando nuestras vestiduras, pero sin hacer nada más.
El hoy sirve para darnos cuenta de una vez  que en un cuerpo doliente sólo tratar de paliar los síntomas tiene consecuencias negativas. Como el narcótico que calma el dolor pero no cura es insuficiente, el dolor retorna luego con mayor fuerza. Es el momento de ir al origen de la infección y quitarla de raíz. Y empezar de nuevo.
Para la construcción de un futuro esperado y anhelado por todos, tendremos que cambiar nuestros esquemas mentales. El presente es fugaz, por lo que hay que tomar la decisión ya, ahora mismo.  No hay tiempo que perder.
Estamos transitando el punto de inflexión y como tal, transcurre en un instante. El trayecto total está constituido por continuos puntos entrelazados. Nuestro hoy es ese punto final y también comienzo nuevo. Es punto primordial, y fundamental para trazar una trayectoria inédita, indeleble, memorable para las generaciones futuras.
Es un soplo cuyos efectos perdurarán en el destino de la Tierra y todos sus habitantes. Cambiemos nuestra percepción de la realidad borrando todo vicio del ego. Miremos el mundo desde una perspectiva holística en dónde se refleja la parte en el todo y el todo en la parte.
Las organizaciones al servicio de la humanidad deben tener una mirada perspicaz para acercar esa visión compleja e integradora a sus comunidades, y rápidamente unir sus fuerzas en una vasta comunidad mundial, para juntos transitar este presente fugaz y a la vez estratégico, trazando el camino innovador para la construcción de un futuro en el domino de la esperanza de la humanidad.
Como dice Abdúl-Bahá: el pasado se ha ido, y el presente es efímero, por eso en él, rápida y decididamente, nuestras acciones deberán dirigirse hacia el dominio de nuestra esperanza, un futuro socioambientalmente equitativo, y trascendental.

por Haleh Maniei


domingo, 6 de abril de 2014

SIN UNIDAD MUNDIAL EN DIVERSIDAD NO HABRÁ SOSTENIBILIDAD.
Ni equidad social. Ni paz.
El discurso convencional sobre “sostenibilidad” se centra en un conjunto de medidas pragmáticas, tales como el uso de energías renovables, el tratamiento de efluentes tóxicos, el ordenamiento territorial, la agroecología o la gestión apropiada de residuos –siendo el “reciclado” la vedette de todas estas técnologías apropiadas-
Se piensa ellas podrán solucionar la crisis ambiental que nos amenaza con destrucción y muerte, sobre todo si consideramos el catastrófico avance del Cambio Climático.
O, si no se piensa –en algunos sectores dominantes- al menos se lo utiliza para que las grandes mayorías lo crean, y no molesten.
Sin embargo, es imposible esperar que estas medidas técnicas por sí solas logren revertir a tiempo el avance del desastre planetario, si no se pone freno a las dinámicas generativas de la destrucción ambiental –que son, oh casualidad, las mismas que producen la inequidad social y el hambre de muchos-.
La gran dinámica generativa es el afán de lucro, de acumulación. La demencial ambición de las grandes empresas transnacionales por acumular capital lleva a impulsar el sobreconsumo –el de un pequeño sector de no más del 25 % de la humanidad- vía aparato publicitario. Y sobreproducción.
(No está equivocado quien decía que la actividad más contaminante del mundo es la publicidad)
Los gobiernos son impotentes o conniventes con estas grandes corporaciones, a las cuales sirven vilmente alentados en su afan de poder politico y económico
Sólo los pueblos del mundo, unidos en su visión de un mundo viable, equitativo, participativo y con valores espirituales, podemos poner fin a esto.
Debemos visibilizar claramente que el afan de lucro es sencillamente una actividad ilícita, criminal, porque lleva a la muerte de muchos, al fin de la Vida.
Y organizarnos a través de sistemas verdaderamentedemocráticos participativos (que nada tienen que ver con la democracia nominal, representativa y su sistema partidista) que actúen con firmeza y decisión ante sus gobiernos exigiendo nuevas leyes a favor de la vida.
Aunque los esfuerzos locales, provinciales y nacionales son un buen inicio, tampoco alcanzará con ellos. Porque el poder transnacional burla fronteras.
Solo la Humanidad unida en su diversidad, una Sociedad Civil Planetaria organizada, podrá detener esta locura.
Su gran aliada, la Naturaleza, que no admite perturbaciones ilimitadas, hará el resto.


"La Disminución del consumo como factor sinérgico en la revisión de la crisis ambiental"



por Lucio Capalbo
Libro: Expresión Social de la Conciencia Planetaria
Ediciones CICCUS


3. El consumo: el tema relegado en la cuestión ambiental
Paul Ekins decía que la frugalidad es una noción “subversiva”, pues su práctica atenta directamente contra el centro de los intereses del modelo economicista-consumista.(23)
La disminución global del consumo, como meta universal en pro de la sustentabilidad es el gran tema olvidado en la cuestión ambiental.
Se habla mucho de cómo producir de modo más limpio, como tratar los efluentes tóxicos, como gestionar los residuos sólidos urbanos, de eficiencia energética, certificaciones ambientales y ecoetiquetado, pero casi nadie habla de consumir, y por lo tanto producir menos.
¿A qué obedece esta clara omisión? Desde los sectores hegemónicos del poder, las grandes empresas multinacionales y el pensamiento capitalista en general, la respuesta es obvia: es el consumismo y el funcionamiento del mercado lo que sostiene los privilegios de los más adinerados.
Los gobiernos se alían a este enfoque, sea por ser avasallados por dicho poder multinacional, sea por adherir a la creencia de que a mayor producción-consumo y mayor poderío económico de sus países y territorios administrados tendrán mayor “desarrollo” y mayor poderío tanto nacional como personal.
También por la creencia –bien promovida e instalada- de que una reducción del consumo y de la producción traerá inevitablemente un desastre económico, mayor desempleo y pobreza.
Obviamente que la reducción global del consumo no debe promoverse asfixiando aún más a los más pobres, y ni siquiera recortando proporcionalmente el ingreso de todos.
Se trata de una reducción global del consumo con redistribución del ingreso, de tal forma de que, a pesar de tal reducción global sólo el quintil más rico vea disminuidos (drásticamente) sus ingresos, mientras que los otros cuatro quintiles lo vean incrementado.
Anualmente, las Naciones Unidas emiten los datos sobre la distribución mundial del ingreso, cuyo gráfico correspondiente, por su forma, es conocido como “la copa de champaign”. (24)
Se divide la población mundial en cinco quintiles, y a cada quintil se le asigna el porcentaje de participación en la riqueza planetaria.
Así, se observa que para el quintil más rico, corresponde un 87 % de la riqueza, al siguiente, aproximadamente un 10%, y luego los restantes tres quintiles un 1,2 %, un 1 % y un 0,8 %.
Luego de décadas de aplicación del modelo de desarrollo hegemónico, el porcentaje de riquezas del quintil más rico nunca dejó de incrementarse (ensanchamiento de la boca de la copa) y los porcentajes de los quintiles más pobres, de reducirse (angostamiento del pie –sin base- de la copa).
El “derrame” prometido, jamás llegó, ya que la concentración progresiva de la riqueza es estructural e inherente al modelo.
Son alarmantes las cifras dadas por las Naciones Unidas acerca de que sólo 225 fortunas en el mundo, equivalen a la riqueza combinada de la mitad más pobre de la humanidad, y que con sólo el 4 % de dicha riqueza podrían solucionarse los problemas básicos de la misma (25)
El modelo de reducción del consumo con redistribución a proponer, consiste en una reducción global del consumo del 40 %, es decir una reducción al 60 % del actual.
La siguiente tabla muestra como quedaría una hipotética distribución por quintiles:
QUINTIL
ACTUAL
PROPUESTO
OBSERVACIONES
20 % más rico
87 %
16 %
Brusca Reduccción
Segundo 20 %
10 %
14 %
Incremento del 40 %
Tercer 20 %
1,2 %
12 %
Diez  veces más
Cuarto 20 %
1 %
10 %
Diez veces más
20 % más pobre
0,8 %
8 %
Diez veces más
TOTAL
100 %
60 %
Reducción del 40 %
Observese, que el nivel de ingreso per cápita promedio mundial actual, del orden de U$S 6500 (26) pasaría a ser del orden del 60 %, es decir, unos U$S 3900.
Pero U$S 3900 equivale, para una familia de cuatro miembros, a U$S 15600 anuales, o lo que es lo mismo, U$S 1300 mensuales (aproximadamente $ 4200 por mes), lo cual es más que aceptable.
La primera observación crítica que podría hacerse a esta ambiciosa modificación de la distribución mundial del ingreso, es que los puestos de trabajo quedarían reducidos al 60 %.
Sin embargo, si por cada puesto de trabajo se generaran dos, se tendría un 120 % de puestos de trabajo de la mitad de tiempo que los actuales.
Puede preguntarse si tal dedicación reducida alcanzaría para el sustento de cada trabajador, la respuesta es casi tautológica, ya que si la humanidad consume el 60 % de lo anterior, el trabajo global puede disminuir, y la retribución monetaria del mismo sería suficiente, ya que no hace si no reflejar la producción de bienes (en una economía mundial desafectada de la especulación financiera).
La segunda observación, es que esto es utópico, prácticamente imposible de lograr, ya que quienes poseen poder y riquezas, no lo cederán voluntariamente.
Al respecto puede considerarse que lo que no se logre por una voluntad consultiva, será probablemente forzado por graves acontecimientos sociales, y ciertamente obligado por inevitables acontecimientos ambientales, sólo que de maneras drásticas y calamitosas.
Si la sensibilidad social y solidaridad humana no lo hacen, el inexorable avance del deterioro ambiental presiona cada vez más forzando la urgente búsqueda de soluciones.
Dicha presión también crece exponencialmente, y lo que hoy parece utópico, puede ser visualizado como urgente y necesario en poco tiempo más.


sábado, 5 de abril de 2014

"La Disminución del consumo como factor sinérgico en la revisión de la crisis ambiental"


por Lucio Capalbo
Libro: Expresión Social de la Conciencia Planetaria
Ediciones CICCUS

2. Los factores antrópicos del deterioro ambiental
El impacto ambiental negativo global (IA(-)) de origen antrópico, puede ser considerado como producto de la población humana, por el consumo promedio per cápita, por un factor vinculado a las tecnologías bajo las cuales se producen y consumen los diversos bienes y servicios.
Adicionalmente puede agregarse un factor de concentración, que refleja el hecho que, a igualdad de los tres factores anteriores, el impacto será mayor cuanto más concentrada sea la fuente. Dicho de otro modo, una generación de impacto distribuida, será mas fácilmente asimilable por el ecosistema planetario.
IA (-) = P x C x Ft x Fc
Donde P es la población mundial, C el consumo per cápita medio, Ft el factor tecnología, y Fc el
factor de concentración.
El factor población P sido considerado por mucho tiempo, desde una perspectiva malthusiana, el más preocupante. Es sin embargo acotable y comparativamente poco gravitante en comparación con C y con Ft.
Tomando en cuenta que la proyección media para el crecimiento de la población mundial prevé la estabilización de la misma en torno al doble de la cifra actual, se entiende que bastaría con disminuir el producto C x Ft a la mitad, para mantener IA(-) dentro del valor actual.
Las perspectivas que presentan la problemática ambiental como producto del rápido crecimiento poblacional de los países del “sur” (10) y en particular de la pobreza, resultan mucho más verosímilmente fruto del temor –con cierto dejo xenófobo- de ciertos sectores del “norte” a perder sus prebendas a causa de una masa indigente invasora, que de la racionalidad.
Basta para entender esto que, si bien nueve de cada diez niños nacen hoy en el “sur”, el niño que nace en el “norte” estará destinado a consumir y contaminar como veintisiete niños-sur, es decir, el triple que los nueve en conjunto.
Diversos indicadores muestran que el problema ambiental se ha propagado mucho más por la intensificación del consumo que por el aumento poblacional. Ejemplo de ello es el dato para la generación de basura en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, que desde 1978 se ha incrementado en un 168 % mientras que la población solo lo hizo en un 35 %. (11)
El factor tecnología Ft es con mucho el que más ha ocupado el discurso de los especialistas, en su intento por paliar la crisis, y el presente curso no ha sido la excepción.
Vamos a examinar su potencial de reducción desde una perspectiva teórica, es decir, exclusivamente técnica, par ver luego cual es su horizonte en el contexto socio-económico real propuesto por el modelo hegemónico.
Prácticamente todas las actividades humanas tangibles que son necesarias para un propósito noble de nuestra existencia colectiva, pueden ser realizadas mediante el uso de Tecnologías Apropiadas (TA).
Se entiende aquí por TA, toda aquella tecnología que aplicada en algún punto del proceso de producción, distribución, consumo o desecho de los diversos bienes y servicios, permita lograr igual prestación o uso final, con menor impacto ambiental negativo.
El diseño del hábitat y la planificación del espacio tanto rural como urbano pueden organizarse en modo compatibles con el equilibrio ecosistémico.
La vivienda, mediante normas de construcción sana, el uso de materiales de construcción autóctonos y adecuados a la climatología local, y la arquitectura bioambiental (12), puede convertirse en un lugar no sólo saludable para la vida sino armónico con el ecosistema circundante y energéticamente eficiente.
La agricultura puede tornarse sustentable y retroalimentativa para con la diversidad biológica, eliminando el uso de agroquímicos y promoviendo en su reemplazo el policultivo y la producción orgánica.
El vegetarianismo como modalidad alimentaria, mas allá del impacto directo en beneficio de la salud humana sostenido por sus defensores, es, desde una perspectiva ecológica, un modo más adecuado para el aprovechamiento del terreno, puesto que es demostrable que las calorías que llegan a las mesas producidas por unidad de superficie cultivada con vegetales para consumo humano, son unas diez veces más que las que llegan en la carne procedente de igual superficie
destinada a alimentar ganado
.
El transporte puede ser completamente rediseñado, -Curitiba es un ejemplo de ello- (13).
La sustitución de las formas de locomoción más contaminantes -como los motores de combustiónpor aquellas que lo son menos -como el transporte eléctrico, siempre y cuando dicha electricidad no haya sido originada a su vez por combustión de hidrocarburos-, la promoción de transportes públicos que desplacen a los automóviles subocupados o el fomento de la bicicleta en ciudades descongestionadas y seguras, son algunas de las alternativas disponibles.
Desde el punto de vista de la producción y el consumo de energía, las posibilidades son inmensas: por un lado, las medidas de eficiencia energética permiten obtener iguales servicios con un consumo mucho menor de energía, mediante artefactos más eficientes como luces compactas, heladeras de bajo consumo, máquinas y equipos de alto rendimiento. Por otro lado, estas medidas de eficiencia se complementan con el desarrollo y aplicación de las energías limpias y renovables en la generación: aplicaciones térmicas y fotovoltaicas de la energía solar, generación eléctrica
eólica, energía microhidráulica y mareomotriz, el biogás sustituyendo el gas de yacimiento, y otras tecnologías con diverso grado de desarrollo, sin olvidar el inmenso potencial del hidrógeno como combustible, todas ellas permitiendo sustituir un modelo energético centrado en hidrocarburos escasos y contaminantes, en las peligrosísimas centrales nucleares o en las ambientalmente perturbadoras megacentrales hidroeléctricas.
La minimización de residuos, su reutilización y reciclado son importantes, o la fabricación de objetos con criterios ambientales, es decir, revirtiendo el criterio economicista vigente de producir para una vida útil que maximice la ganancia del productor en función de un rápido ciclado de descarte y reposición del producto, por otra que sea el menor impacto ambiental para igual prestación, son poderosos recursos tecnológicos.
Del mismo modo, el ecoetiquetado y las certificaciones ambientales (14) como la evaluación de impacto ambiental de procesos industriales y el tratamiento de corrientes residuales (15), influyen en igual dirección.
¿Cuál es el potencial concreto de disminución de IA (-) a través de la disminución de Ft?
Consideremos, como ejemplo, el problema energético. Una vivienda bioclimáticamente eficiente podría proveer el mismo nivel de confort de una convencional, con sólo el 25 % del consumo energético.
Los artefactos de iluminación de bajo consumo, permiten el mismo resultado lumínico que los normales, con un 20 % del consumo de estos últimos.
Una heladera eficiente consume de 1/3 a 1/5 de una común.
Sólo la eficiencia energética, aplicada en todos los casos, lograría reducir el consumo de energía de la humanidad a alrededor de una cuarta parte.
Si, a su vez, esa cuarta parte se produjera con Energías Limpias y Renovables, en materia energética el impacto ambiental negativo se reduciría a una fracción de un orden diez veces menor, como mínimo, con respecto a su grado actual.
En los restantes campos, la aplicación de TA puede permitir reducciones de un orden comparable, con lo que pueden contribuir notablemente a la reducción del Ft, sin considerar que algunas tecnologías son coadyuvantes al fortalecimiento ecosistémico, y pueden inclusive contribuir a cambiar el signo de Ft, tornándolo positivo.
Pero decíamos antes que las TA tienen un enorme potencial, considerando exclusivamente su disponibilidad técnica y omitiendo factores ligados a la lógica y operatoria del modelo hegemónico de corte consumista.
Este modelo dominante tiende a concentrar los medios económicos y de producción en cada vez menos manos, con el fomento de “megaobras”, tales como los gigantescos polos industriales, las faraónicas centrales energéticas (16), las hidrovías, las inmensas extensiones monocultivadas de agricultura extractiva y mecanizada o las factorías flotantes transnacionales propias de la globalización.
Esta lógica no se detiene en las fronteras planetarias, y ya la NASA estudia la posibilidad de depredar Marte, previo lanzamiento de algunas bombas de hidrógeno para calentar convenientemente su superficie.
Dentro de este modelo produccionista-consumista, las TA sólo pueden incorporarse, al lento ritmo de la legislación ambiental y al lentísimo de su reglamentación y cumplimiento, como medidas paliativas y secundarias, y coexistir en espacios periféricos o intersticiales del modelo, pero encuentran poderosos frenos para ocupar posiciones centrales dentro de aquel.
La generación eólica o solar pueden solucionar la producción eléctrica, pero su penetración en el modelo energético no supera, salvo excepciones, algunos milésimos del total (17), la agricultura orgánica hoy representa tal vez un milésimo de la producción total (18), las ciudades que mas reciclan, solo lo hacen en un 20 % (19).
Esta dificultad de las TA para abrirse camino no marginal dentro del modelo se debe a una compleja constelación causal, dentro de la que destacaremos dos causas principales:
a) La centralización. Fritz Schumacher, difusor y acuñador del concepto de TA (20) decía que estas tecnologías requieren de producción con materias primas locales, mediante tecnologías livianas, cuasi-artesanales, en pequeños ámbitos comunitarios, de “rostro humano” y para consumo local. Las TA podrían adquirir difusión universal en tanto y
cuanto la población, los medios de producción y los económicos se descentralizaran, se diversificaran. Las TA son compatibles con pequeñas poblaciones y emprendimientos de pequeña escala.
Miles de pequeñas aldeas pueden ser alimentadas cada una con un generador solar comunitario un generador eólico o un biodigestor, y pueden recibir sus vegetales de huertas orgánicas, pero es mucho más difícil (y hasta tecnológicamente imposible) que Buenos Aires y sus alrededores, por no citar México o San Pablo, sean techadas de paneles solares.
b) El consumismo. Hay profundos intereses de los sectores promotores de las tecnologías convencionales, para que mantengan su dominio en el mercado, tales como la propagación de equívocos y errores al respecto de las limitaciones de las mismas, los lobbies para evitar su promoción y difusión, o el control de las propias tecnologías para mantener su precio elevado (21).
La promoción del consumismo, a su vez, a través de la publicidad y los mecanismos del mercado, atenta contra las TA, que son mucho más compatibles con consumos frugales y moderados.
Ambas causas a su vez se vinculan a través del problema de la economía de escala. Se alega a veces que las TA son caras. Lo son, dentro del modelo, escala y lógica del modelo centralizado, pero serían económicamente compatibles dentro de un modelo no consumista y descentralizado.
Vemos así que la reducción del Ft depende, en gran parte, de una reducción del Fd, y también del consumo C.
A su vez, puede fundamentarse que el Factor de Concentración Fc está fuertemente ligado al consumo C, ya que es el consumismo de las clases medias y altas, y el requerimiento de mano de obra barata por parte de los productores lo que ha forzado la concentración urbana en las megalópolis contemporáneas, y los procesos migratorios del campo a la ciudad.
Puede plantearse entonces el siguiente esquema relacional:
C
Fc
Ft
Obviamente las relaciones causales entre los tres factores son bidireccionales, pero las flechas muestran la dirección predominante.
Así, el consumo aparece como el factor clave en la generación de impacto ambiental negativo, no sólo por su impacto directo, si no por sostener los otros factores, fuertemente dependientes del mismo.
La “ecuación”: IA(-) = P x C x Ft x Fd puede modificarse a:
IA(-) = P x C x Ft (C, Fd) x Fd (C) = P x C x Ft (C, Fd (C)) x Fd (C)
O sea que finalmente IA (-) es por sobre todo una función de la población y del consumo, siendo este último el verdadero factor sinérgico.
Resulta claro desde esta perspectiva, que una intervención profunda a nivel de dinámicas generativas, exige una renuncia al consumismo, tanto desde los sectores actualmente dominantes, que en su afán de lucro y poder procuran centralizar cada vez más los recursos económicos, como desde el punto de vista de la sociedad en general, que debe progresivamente abandonar su ansia de concentrarse en los grandes centros de consumo intensivo llamados ciudades, y aceptar un estilo de vida más austero en el plano material, aunque mucho más rico en sus otros aspectos.
Coincidiendo con Lester Brown, parecería que sólo la superación del materialismo como propósito de la existencia humana, puede llevar a la solución de la crisis ambiental (22).

viernes, 4 de abril de 2014


BUTÁN, UN CIELO QUE TOCÓ LA TIERRA
por Haleh Maniei 
Bután significa tierras altas en sánscrito y en el lenguaje local, tierra del dragón.

Es un país muy pequeño con apenas 47.000 km² de superficie, aún mas chico que la provincia de Jujuy en el norte de Argentina, pero con un gran espíritu que lo hace único en el mundo.
En 2008 se instauró la democracia siendo una de las más jóvenes del mundo y su economía se encuentra entre las más pequeñas. Viven de la agricultura y la ganadería de subsistencia. Arroz, maíz, trigo, hortalizas, ganado vacuno y yaks son sus principales fuentes de vida.
Un dato curioso es que se sitúan en el octavo puesto dentro de los países más felices del mundo por detrás de Dinamarca, Suiza, Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia y Suecia, y es el único de entre todos ellos que posee un PIB realmente bajo. 


Pero lo distintivo es que lo verdaderamente se mide allí es la felicidad interior bruta (FIB), es decir, trabajan por y para aumentar la felicidad de sus habitantes. El eje principal de su desarrollo está puesto en bienestar integral humano y no el crecimiento económico.
Buscan el equilibrio entre la felicidad personal y la global, ya que comprenden que aquella solo se encuentra buscando servir al entorno. A ellos les importa mucho el avance científico y el progreso material también, pero sin dejar de lado sus tradiciones.
La religión más extendida es el budismo, con un 76% aproximandamente de la población, seguida por el hinduismo con casi el 25%.

Otro punto a destacar es que hoy Bután es el número uno en materia de agricultura ecológica, libre de agrotóxicos. Se prevee que en el 2020 la totalidad de sus productos agrícolas estarán libres de pesticidas.
La utopía de un país ideal que hasta hace poco solo en los sueños podiamos visitar, se perfila aquí como real.
Las dinámicas retroalimentativas entre la economía social, la felicidad y el bien común circulan en ese país que está entre cielo y tierra, su realidad no es la suma de butanenses sino las relaciones sociales y humanas que crean un todo que contiene las partes, y a la vez las supera ampliamente.
Y esto no puede ser sino a través de la manifestación de valores espirituales universales como solidaridad, empatía, compasión, amor al prójimo y la certeza de que el bien de uno se percibe buscando el bien de todos.
El año pasado en la cumbre de Río +20 el presidente de Uruguay Pepe Mujíca manifestó su visión sobre éste tema: lo que importa es la felicidad y no el crecimiento económico. ¿Seremos capaces de traer el cielo a la tierra en América Latina?

¡Bután lo logró!







I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS

3. La contaminación atmosférica

La contaminación del aire es producida por toda una serie de sustancias extrañas que contiene y que son producidas por las actividades de los seres humanos: el humo de las industrias, los gases de los automóviles, los sistemas de calefacción, la mezcla de sustancia como los óxidos de azufre y de nitrógeno, de los hidrocarburos y las partículas en suspensión.
Este tipo de contaminación, que no es otra cosa que la intoxicación del aire, afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente en las grandes ciudades. A ello se añaden los 2.000 productos químico-gaseosos arrojados a la atmósfera (millones de toneladas cada año), siendo los más abundantes el dióxido de carbono procedente de la quema de masas forestales y el dióxido de azufre que emite la combustión de los motores. En las grandes ciudades, los automóviles son responsables de la mitad de la intoxicación del aire, y la principal causa de la niebla sucia de las ciudades llamada “esmog”, ya que durante la combustión, la mezcla de nitrógeno y oxígeno se transforma en óxido de nitrógeno, principal ingrediente del esmog.
Lo cierto es que en los últimos cuarenta años, un “caldo de bruja” configura una grave y preocupante agresión contra la vida en el planeta y tiene efectos negativos sobre:
• La salud de los seres humanos: afecciones en el aparato respiratorio, el aparato cardiovascular, enfermedades cancerosas. Las estadísticas revelan que el cáncer de laringe y de pulmón es mayor en las grandes ciudades que en el campo.
• Los monumentos históricos dañados, especialmente por los compuestos de azufre que hay en la atmósfera.
• El clima, afectando de manera especial la protección estratosférica de ozono y provocando el efecto invernadero. A ello contribuye reteniendo el calor de la Tierra, el dióxido de carbono, el metano, los óxidos de nitrógeno y el vapor de agua.
La lluvia ácida es otra forma de contaminación atmosférica. La contaminación que se produce en un lugar puede caer en la lluvia en otro más o menos alejado afectando la vegetación. En algunos casos, ha producido la muerte de bosques enteros

jueves, 3 de abril de 2014




I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS

2. El problema del agua
No se trata solo del problema de casi 3.000 millones de personas de unos 80 países, que carecen de agua no contaminada por microorganismos patógenos, sino de que, ya entrados en la segunda década del siglo xxi –como ha advertido la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en un documento publicado en 1992– la escasez de agua será el principal problema ecológico y político que enfrentará la humanidad. Conviene recordar que, si bien el agua es abundante en el planeta, solo el 0,65% del total del agua es directamente utilizable. La posibilidad de recursos hídricos no convencionales, como son las aguas recicladas y las aguas desaladas, no constituye un aporte global significativo, pero ayuda a cubrir las necesidades de agua en determinadas zonas.
Los ríos y lagos se enferman y las aguas subterráneas se contaminan. Si bien las causas de la contaminación del agua son diversas y de variada naturaleza, se pueden distinguir cinco causas principales:
• Vertido de aguas residuales urbanas, cuando no se hace el tratamiento de esas aguas y se vierte directamente a la cuenca de los ríos, al mar o a los lagos.
• Contaminación producida por la industria (minería, metalurgia, papeleras, siderurgia).
• Contaminación de origen agrícola, especialmente por restos de abonos, plaguicidas, pesticidas y herbicidas. Los fosfatos y nitratos que arrastran las aguas contaminadas constituyen un riesgo para el consumo humano.
• Contaminación térmica, provocada por el aumento de la temperatura del agua producida generalmente por la refrigeración de las centrales térmicas y nucleares.
• Proceso de eutrofización a causa del vertido de residuos, fertilizantes químicos, aguas negras o servidas y otros materiales que proporcionan un excesivo aporte de nutrientes a los seres vivos que están en el agua.
También se muere el mar, como decía poéticamente García Lorca, pero que hoy es una trágica realidad, por siete “plagas” que deterioran los mares:
• El vertido de desperdicios urbanos e industriales sin un adecuado sistema de depuración.
• El petróleo y otros hidrocarburos volcados al mar. La explosión de un pozo de petróleo en el Golfo de México fue una catástrofe que conmovió a buena parte de la población mundial.
• Las agresiones mecánicas: pesca con dinamita, dragado de puertos que vierten a los mares millones de toneladas de metales pesados y compuestos clorados.
• Contaminantes físicos, especialmente plásticos.
• Contaminación térmica (agua caliente que se vuelca al mar).
• Contaminación radioactiva.
• Diversos productos químicos (detergentes, abonos y toneladas de fosfatos e hidratos que se vuelcan al mar proveniente de erosiones agrícolas).

miércoles, 2 de abril de 2014





"La Disminución del consumo como factor sinérgico en la revisión de la crisis ambiental"



por Lucio Capalbo

Libro: Expresión Social de la Conciencia Planetaria
Ediciones CICCUS


El presente trabajo describe los diversos factores antrópicos generadores de impacto ambiental negativo, tanto en forma individual como en su interrelación. Se centra luego en el consumo, como factor de máxima relevancia y propone un modelo alternativo de reducción global del mismo con redistribución del ingreso, esbozando algunas pautas para alcanzarlo.
1. Introducción
Si nos preguntáramos acerca de la magnitud y alcance de la crisis ambiental, podríamos proponer tres categorías conceptuales para enmarcar una posible respuesta:
a) La crisis es perturbadora para la vida, empeorando las condiciones de amplias poblaciones, pero sin amenazar la continuidad de la especie humana en su conjunto
b) La crisis perturba profundamente el ecosistema planetario, el cual será capaz, sin embargo, de reestablecer su homeostasis, aunque su nuevo estado de equilibrio, excluirá a la especie humana
c) La crisis acabará destruyendo integralmente el ecosistema planetario, pasando la Tierra a ser un planeta desierto, desprovisto de vida, tal como se la define hoy.
Las opciones b y c son altamente angustiantes, pero la “a” no deja de ser preocupante, porque cuando se dice “empeorando las condiciones de amplias poblaciones”, aunque la especie humana en su conjunto subsista, muchas personas sufrirán, enfermarán, y morirán.
Es oportuno recordar que el Fondo de Población de las Naciones Unidas preveía, hace ya varios años, unos ochocientos millones de refugiados ambientales, sólo en las primeras décadas del siglo XXI (1)

Aunque ciertamente la magnitud y complejidad de la cuestión planteada hace que nadie esté en condiciones de dar una respuesta taxativa, es interesante tomar en cuenta un estudio realizado por la Universidad de Stanford, que indica que nuestra especie está utilizando actualmente, ya sea en forma directa o indirecta, el 25 % del “Producto Neto Primario”, es decir de toda la energía disponible para cualquier especie que no sea capaz de fotosíntesis (exoenergía).
Esto implica que, como límite teórico, sólo son posibles dos duplicaciones más de la actividad humana, lo que al ritmo actual de crecimiento del uso de recursos, se alcanzaría en dos o tres generaciones. Obviamente, este es un límite teórico, ya que mucho antes que eso, el ecosistema mundial colapsaría, por estrangulamiento de las cadenas tróficas en el contexto de biodiversidad decreciente.
Otro dato interesante es que, desde una perspectiva del agotamiento de los recursos, ya hoy, si se extrapolaran los valores de consumo de los paises materialmente desarrollados (normalmente conocidos como desarrollados a secas, adjetivación a la que no suscribimos) a toda la población mundial, muchos de dichos recursos desaparecerían en brevísimo tiempo. Así, los Estados Unidos de Norteamérica, con menos del 5 % de la población mundial, consumen el 33 % del cobre del planeta. Si todos consumiéramos cobre a ese nivel, harían falta unos 7 planetas Tierra para proveer
ese metal.
Hay dos consideraciones a tomar en cuenta en relación con los problemas ambientales: 1) La mayoría de los indicadores de deterioro ambiental, crecen en modo exponencial, es decir, acelerado. La cantidad de basura producida, la superficie desertificada o la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, por citar sólo algunos ejemplos, han venido siguiendo esa ley. Para comprender en modo intuitivo como opera una función exponencial, es oportuno el ejemplo del estanque (4). En un estanque flota una planta acuática. La superficie del estanque es tal que se necesita un millón de aquellas para cubrirla totalmente. La planta se reproduce, duplicando su población a diario. Un simple
cálculo muestra que se necesitan tan sólo veinte días, para cubrir el estanque, es decir, superar el millón (2 exp 20 = 1 048 576) Pero lo interesante del ejemplo es que si un observador desprevenido pasara por nuestro
escenario el día diez y nueve, al ver el estanque mitad cubierto, mitad vacío, podría erróneamente pensar que aún faltan si no otros diez y nueve, al menos varios días más para cubrirlo.
Muchos de los problemas ambientales, que han ido incrementándose sostenidamente en las últimas décadas, podrían estar hoy en una especie de “día diez y nueve”, es decir, al borde de alcanzar una saturación, o umbral crítico.
Solo baste considerar, como indicador final del deterioro ambiental, que a inicios del siglo XX se perdía una especie anual, en 1950, unas seis, en 1975, cuatrocientas, en 1990, uns ochomil, y en 2000, cincuentamil especies por año (5)
2) La segunda consideración es que los problemas ambientales no pueden ser considerados en modo aislado, ya que están interrelacionados en una compleja red causal, en la que aparecen lazos de retroalimentación.
En ese sentido, el abordaje clásico que se utiliza dentro del modelo de desarrollo hegemónico de corte mecanicista, lineal y fragmentario, es inadecuado para abordar la problemática ambiental.
Por ejemplo, la liberación de gases de invernadero, como el CO2, es responsable del calentamiento global.
Por otra parte, la liberación de clorofluorocarbonos (CFCs) lo es de la destrucción del ozono estratosférico.
Hasta aquí, ambos problemas aparecen como separados.
Sin embargo, los CFCs, son ellos mismos poderosos termoactivos, contribuyendo también al calentamiento global.
Pero además, la destrucción del O3, aumenta el pasaje de radiación ultravioleta (UV). Esta mayor incidencia de radiación UV está afectando y modificando poblaciones de fitoplancton, reduciendo la capacidad de absorción de dióxido de los océanos. He aquí un primer vínculo entre destrucción del ozono y efecto invernadero.
Consideremos otro gas de invernadero, el metano (CH4). Si como se prevé, el efecto invernadero está comenzando a provocar el derretimiento de hielos continentales (6), estos hielos liberarían al licuarse, metano atrapado en ellos, retroalimentando el proceso (7).
A su vez, la suba del nivel del mar implicaría la destrucción de franjas costeras cultivables, promoviendo la tala de bosques eventualmente jóvenes y fijadores de carbono (8) y disminuyendo así otro sistema terrestre de reabsorción del CO2.
Son muchísimos los lazos y vínculos entre “diversos” problemas ambientales, incluyendo sus conexiones con problemáticas sociales y culturales, tales como el aumento de la pobreza, la migración a las ciudades o la transculturación.
Estas dos consideraciones hacen que debamos revisar los abordajes, en general fragmentarios e incompletos, que pueden hacerse para realizar pronósticos en relación con la cuestión ambiental.
Aunque no dispongamos de una prueba taxativa (en muchos marcos epistémicos dichas pruebas sencillamente no existen), hay indicios suficientes para aplicar el principio precautorio y, asumiendo que la máxima gravedad de la crisis es altamente probable, actuar enérgicamente e inmediatamente como si tuviéramos la certeza.
En otras palabras, no es necesario “probar” la proximidad del extremo de la muerte y desintegración total del superorganismo planetario, -por utilizar un concepto “gaiano” (9)- para comenzar a actuar.
Pero esta acción, debe dirigirse a las dinámicas generativas del impacto ambiental negativo, y no meramente a los síntomas.
Esto llevará, muy probablemente, a un profundo pero necesario cuestionamiento del modelo de desarrollo hegemónico, de neto corte economicista.



I. Visión sintética de los problemas ecológicos


por Ezequiel Ander-Egg
Libro: Decrecer con Equidad
Ediciones
CICCUS


En este capítulo queremos ceñirnos a tratar todo lo referente a los estragos ecológicos de la globalización. Sin embargo, como ya explicamos en la introducción, desde sus inicios, el capitalismo, por su intrínseca deshumanización, resultó un depredador de la naturaleza. Ahora, con el proceso de globalización, acentuando esos rasgos, nos ha llevado al umbral mismo de la catástrofe ecológica, responsabilidad que también cabe a los países socialistas industrializados, apoyados en el mismo modelo productivista y depredador, fundamentado en el mito del crecimiento y el desarrollo, en el culto al productivismo y la adicción al consumo.
Presentamos una visión sintética de los problemas ecológicos, en cada uno de los aspectos en que se manifiestan los estragos.
1. La pérdida de tierras cultivables, la degradaciónde los suelos y el proceso de desertización
Se ha calculado que existen en nuestro planeta 13.000 millones de hectáreas; de ellas el 11% son tierras fértiles cultivables y el 24%, potencialmente cultivables. La desertización progresiva de vastas áreas del planeta constituye uno de los grandes problemas ecológicos que afronta la humanidad desde mediados del siglo xx, aunque el problema de la degradación de los suelos es de muy vieja data.
Ahora bien, una serie de factores ha contribuido en estos últimos cincuenta años a la pérdida de tierras cultivables, la degradación de los suelos y la desertización. Aunque faltan estudios más fidedignos (como se advirtió en la Cumbre de la Tierra, Río 1992), existen algunos datos bien significativos:
• Cada año se vuelven inútiles alrededor de 7 millones de hectáreas de suelo.
• Entre 1970 y 1990 se perdieron 450.000 millones de hectáreas de capa vegetal superior.
En la conferencia de Copenhague (diciembre 2009), al tratar el tema de la desertización, se señaló que el desierto de Gobi en China crece a un ritmo de 10.000 km2 al año. Situaciones similares se producen en Marruecos, Túnez y Libia.

En el informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de julio 1993 se presentó una conclusión alarmante acerca de la pérdida de los terrenos fértiles desde la década del 90 hasta el año 2015. Serían unas 140 millones de hectáreas, equivalentes a la extensión del territorio de Alaska.
Esta pérdida de suelos fértiles y la consecuente erosión de los mismos, se produce por la sobreexplotación de las tierras, por el sobrepastoreo y por la utilización de modos de irrigación que arrastran la capa fértil del suelo. En el caso de Egipto, el porcentaje de las tierras cultivables salinizadas es del 30%.
A todo ello, se añade a la pérdida de tierras laborables por urbanización (más de los dos tercios de la humanidad vive en zonas urbanizadas), la construcción de autopistas, caminos, aeropuertos, fábricas y centros comerciales.